No soy food blogger. Aunque escribo un blog que va de comida, de comida dulce.

No soy recipe developer. Aunque sí preparo mis propias recetas, además de probar las de otras reposteras -a las que adoro con devoción/ me obsesiono con sus blogs y con sus vidas-.

Cuando preparo una receta propia, suele haber un proceso de monsterización y experimentos varios, que culmina, normalmente tras varias catástrofes, un rato bueno de limpieza cocinera, y, con suerte, en un dulce que creo que puedo compartir.

No soy food photographer ni food stylist. Hago fotos de comida porque podría pasarme el día comiendo/mirando comida/ pensando en comer, y porque me encantan las cosas bonitas.

No influencio a nadie. Ni tampoco lo pretendo.

Soy repostera casera. Estoy bastante loca por los dulces y soy una fotógrafa aficionada, con una cámara muy normalita y un trípode que a veces utilizo y otras no.

No soy profesional de ninguna de estas aficiones, que, sin embargo, me hacen muy feliz. Por eso arranco horas a la vida real para dedicarme a lo que más me gusta: el dulce.

Y, por amor al dulce, tengo un blog, que va de hacer dulces.

Los dulces me llevaron a la fotografía y ahora estoy aprendiendo sobre cosas de las que, hasta hace no mucho, no sabía nada. Aún me lío bastante cuando pienso en la velocidad de obturación y el ISO yo nos estamos conociendo.

Me hace ilusión soñar con hacer un día una foto realmente buena.

Creo, porque tengo mucha fe, que encontraré en mi cámara el botón de “Hacer fotos chachis” (mi teoría es que ese botón existe en las cámaras de las blogueras y fotógrafas a las que idolatro) y, cuando lo encuentre, me dedicaré a atrapar pequeños mundos imaginarios en mis fotos.

Si eso no pasa, mi Plan B es mudarme a vivir a una foto de Linda Lomelino y, dedicarme, cual Doña Quijota hipster, a vivir retirada entre libros de cocina que acumularé hasta enterrarme en ellos.

Allí, donde nadie me podrá encontrarme, espero que Amazon sí pueda llegar.

Mientras me saco el billete a ese un lugar que no existe, aprendo cosas.

Si quieres contactar conmigo porque crees que puedo ayudarte en algo, no dudes en escribirme:

 

charlottechocolateblog@gmail.com

También puedes dejarme tu comentario rellenando este formulario:

O encontrarme en Instagram:

@charlottechocolate

¡Muchas gracias por tu comentario! No te imaginas la ilusión que me hace cuando me escribes.

Puedes pasarte un ratito entre tartas o ver más fotos con sólo hacer click:

                                      

¡Besitos inmensos!

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