Es curiosa la diferencia entre cómo pueden ser las cosas en un momento y lugar, y nuestra experiencia de ellas.

Nuestro verano madrileño pasa entre todo lo nuevo, y las huellas de lo que hubo.

Ventanas, por las que –Oh!Sorpresa- entra el airecito por las noches. Toda una novedad, porque nuestro piso, antes, estaba edificado directamente sobre la superficie solar.

Gritos y tumultos variados de los visitantes del after, que hay al doblar la esquina y el renovado airecito arrastra consigo. Tan entrañables ¿Sabías que se sale de fiesta los miércoles? Pues parece que se sale.

Las noches van de paseos, con su correspondiente cañita y capítulos de Snowfall.

La tranquilidad.

Sandalias, capítulos viejos de Sex in the city y, a falta de olas,  tercios de coronita y retiros espirituales a mi cocina.

Sin embargo, yo, me paseo por la casa, más tensa que las vacas sagradas que previeron el Tsunami.

Todo está bien.

Hay helado en el congelador. No hay obreros -ni artistas del garrapateo, que van de constructores y son, sin duda, la mejor parte- y los gremblins, muy a su pesar, de momento tienen que cenar a las 9 p.m, y acostarse.

Pero, yo, sigo durmiendo con un ojo abierto.

La calma parece el único capricho que me resulta díficil consentirme.

Entre tanto, compré té matcha.

Nunca lo había probado y ¡Me encanta!

Desde luego para beber. En un vaso hasta arriba de hielo (¿Te he hablado sobre mi adicción al hielo? ¿Puedes abusar del hielo? No creo que puedas ¿Puedes?), preparado con agua o leche desnatada y una chucharada de panela o edulcorante -si estás como yo, tratando de mantener una relación de mutuo respeto con tu bikini-… ¡Está buenísimo!

Pero, aunque como bebida me haya encantado, no lo compré para eso.

Me moría por experimentar con él haciendo dulces…

Vistos cientos de miles de dulces de matcha, mientras preparaba otra tarta, pensé que podía probar a hacer un bizcocho de té matcha.

Basándome en la receta de este bizcocho de limón, que ha sido de los mejores que he hecho in my life, preparé una plancha de bizcocho de Matcha. Con una buena cucharada de ralladura de limón, el sabor suave a té verde y una miga super húmeda y esponjosa (second round, eso sí), está tan rico que ratoneé los recortes a dos carrillos, mientras preparaba las tartitas.

Lo demás vino sólo.

Un día libre, una ganage de chocolate y aceite de oliva que preparas en 10 minutos y…

¿Puedes tener suficiente Milk bar en tu vida? Respuesta automática: Nop.

El relleno es de migas de chocolate y crema de té verde, #ChristinaTosiinspired, es una de las cosas más deliciosas que he probado (y no es que me las comiese a cucharadas en un rincón de la cocina, aprovechando un ángulo muerto, ni nada…).

La crema de matcha, que puedes ver en el relleno y el drip -y en el tarrito de la foto-, es un curd de té matcha. Una crema inglesa, como el lemon curd, preparada unicamente con las claras de huevo, para mantener el color más vivo. Es una adaptación del citrus curd del Momofuku Milk Bar, primer libro de mi ídola máxima, porque no existe una forma más maravillosa de preparar cremas con base de huevo, que  la de la señorita Tosi.

La receta puede parecerte diferente de la original, pero en realidad el procedimiento es el mismo. Cambiando claras de huevo por los huevos enteros, té matcha preparado, en lugar de zumo de cítricos y algo más de mantequilla, para equilibrar la cantidad de grasa que le has quitado al retirar las yemas.

La receta original de la crema de limón la utilicé en esta tarta, y no me canso de hacerla. Que maravilla, que rapidez y que sencillo es prepararla y que te quede bien siempre.

¿Por qué tres tartitas? Porque, yo, amiga de las tartas de media tonelada que, no hay h#&vo$, a terminarse, he descubierto recién, que las tartas pequeñitas son el bien absoluto.

Porque: puedes decorar más tartas (con esta razón ya sería suficiente). Puedes congelarlas más comodamente. Puedes congelar la tarta entera, y, cuando surge esa comida-barbacoa-merendola inesperada, la sacas y listo ¡Ya tienes el postre! Puedes comerte un trocito pequeñito, con mucho menos sentimiento de culpa. Cuando las llevas como postre, la gente no salta a las tricheras asustada por el monstruo de tarta que has llevado y, eliminado el factor miedo, están mucho más dispuestos a comerse un trocito pequeñito, con mucho menos sentimiento de culpa.

Son más monas. Se almacenan, conservan y transportan mejor, y PUEDES DECORAR MÁS TARTAS.

Todo ventajas.

Por supuesto, si es para reunión o evento concreto, en el que creas que una tarta grande es más adecuada, en lugar de utilizar un aro chiquitín, como hice yo, utiliza uno de 15 o 18 cm. y funcionando.

Una tarta grande también es maravillosa. Vamos a ver, es tarta, no puede ser mal.

 

Tarta de Matcha y chocolate

Bizcocho de Té matcha

Ingredientes:

300 gr. de harina común

1 cucharadita de levadura química

1+1/4 cucharadita de bicarbonato sódico

45 gr. (3 cucharadas) de té matcha en polvo

1 cucharadita de sal

330 gr. de azúcar blanco

La ralladura de 1 limón grande (aprox. 3 cuchdtas.)

130 ml. de aceite de girasol

110 ml. de aceite de oliva virgen

15 gr. de vainilla en pasta (1 cucharada)

5 huevos M

230 ml. de nata para montar +

½ cucharadita de ácido cítrico o 230 gr. de crema agria

1 cucharadita de zumo de limón

Preparación:

Antes de empezar prepara un molde rectángular de 20 x 30 cm. aproximadamente, unta el molde con un poquito de mantequilla o margarina y  forra la base y las paredes con papel de horno.

La receta da para hacer hasta 3 bizcochos de 18 cm. y 500 gr. de masa por molde o una plancha grande de bizcocho, que después puedes cortar con un aro de emplatar o un cortador de galletas redondo. Elige la opción que mejor se adapte a lo que tú quieras hacer.

  • Precalienta el horno a 175º.
  • Pesa, mezcla y tamiza junto: la harina común, la fécula de maíz, la levadura, el bicarbonato, el polvo de matcha y la sal. Reserva.
  • Mezcla la nata con el ácido cítrico y deja reposar 10 minutos. Si utilizas crema agria no es necesario.
  • Ralla finamente la piel de limón y exprime el zumo
  • En el bol de la batidora pon el azúcar junto a la ralladura y con la pala o el accesorio mezclador de tu batidora, bate un par de minutos.
  • Añade los huevos y bate, a velocidad ascendente 10 o 12 minutos, hasta que esté muy cremoso, pálido y esponjoso.
  • Despacio, batiendo a velocidad suave, añade el aceite en forma de hilo que cae sobre la pared del vaso, para evitar que salpique.
  • Añade la vainilla y el zumo de limón.
  • Retira el bol de la batidora y, a mano, con movimientos lentos, cuidando de no batir en exceso, incorpora la mezcla de harina y té intercalándola con la crema agria. Bate justo hasta que esté incorporado.
  • Pesando a masa, o utilizando una cuchara de helado o una medida de taza, añade la misma cantidad de masa en cada uno de los moldes (yo preparé una plancha de bizcocho grande, de la que pude sacar 3 tartas de 10 cm. de diámetro de 2- 3 capas cada una).
  • Hornea 22 minutos a 175 º.
  • Deja que los bizcochos se enfríen dentro del molde sobre una rejilla. Desmolda cuando esté completamente frío. Envuelve muy bien con dos capas de film transparente y congélalo. Te resultará más fácil cortarlo y estará mucho más jugoso.

Matcha curd

Adaptada del citrus curd de Chirstina Tosi, “Momufuku Milk  bar”.

La crema de limón que utilicé en esta tarta y que puedes encontrar en el primer libro de Christina Tosi.

Ingredientes:

80 ml. de leche

30 gr. de té matcha en polvo

110 gr. de azúcar blanco

260 gr. de clara de huevo

2 hojas de gelatina

145 gr. de mantequilla muy fría

1 cucharadita de extracto puro de vainilla

½ cucharadita de  sal

Preparación:

  • Prepara el té: calienta la leche (aprox. 80º) y vierte el polvo de matcha. Mezcla con energía o con una batidora de varillas.
  • Pesa exactamente 80 ml. de té.
  • En vaso o en un cacito profundo, mezcla con la batidora pon: el azúcar y el té.
  • Hidrata la gelatina en agua fría.
  • Prepara un bol resistente al calor, con un paño o una esterilla de silicona debajo, para evitar que resbale.
  • Lleva la mezcla de té y azúcar a fuego medio-bajo.
  • Pon las claras en el bol, y bátelas ligeramente.
  • Calienta la mezcla de té hasta que rompa a hervir (deja listas las claras, porque la mezcla se calentará muy rápido y entonces no tendrás tiempo).
  • Cuando la mezcla de limón rompa a hervir, retira del fuego y viértela en varias adiciones sobre las claras, sin dejar de batir. Añade primero una cantidad pequeña e incorpórala con un batidor de varillas (Temperar las claras: sigue el mismo proceso que cuando preparas crema pastelera o crema inglesa, para evitar que la clara cuaje por efecto del calor).
  • Cuando hayas incorporado toda la mezcla de té al huevo y la crema esté lisa devuelve al fuego.
  • Cocina a fuego medio, sin dejar de batir (teniendo cuidado de pasar el batidor por la base del cacito) hasta que alcance entre 65º. Ten cuidado porque se espesará rápido y si se pasa la clara cuajará y quedará una crema grumosa. La clara cuaja a uan temperatura inferior que la yema, por eso las cremas de clara de huevo pueden volverse grumosas antes, no dejes que la mezcla exceda los 65º.
  • Cuando la crema haya espesado, retira rápidamente del fuego. Cuela la mezcla, para retirar cualquier grumito del té o la clara y lleva al bol de tu batidora, con la varilla, comienza a batir a velocidad suave.
  • Escurre muy bien la gelatina e incorpórala inmediatamente.
  • Añade la mantequilla fría en dados y continua batiendo hasta que se enfríe por completo.
  • Reserva la crema refrigerada y, preferiblemente cubierta con film a piel (pegado a la superficie) hasta el momento de utilizarla.

Prepara la crema el día anterior, así tendrá tiempo de reposar toda la noche.

 La crema debe estar completamente fría  y haber reposado para cuajar y adquirir la textura adecuada.

Migas de chocolate

 Ingredientes:

30 gr. de harina común

30 gr. de harina de avena

30 gr. de Dark Brown sugar

40 gr. de cacao de proceso holandés

1 cucharada de leche desnatada en polvo

55 gr. de mantequilla fundida

1 cucharadita de sal

40 gr. Chips de chocolate

Preparación:

Prepara una bandeja de horno con una lámina silpat o papel de horno.

Precalienta el horno a 150º

  • Mezcla todos los ingredientes secos. Reserva los chips de chocolate.
  • Añade la mantequilla fundida o en pomada muy blandita y mezcla con las manos, o con la pala.
  • La masa debe quedar grumosa y formando pequeños pegotes.
  • Extiende la masa sobre la bandeja previamente preparada y hornea unos 20 minutos, abriendo el horno ocasionalmente para romper y esparcir la masa.
  • Una vez horneado, saca del horno y deja que se enfríe sobre una rejilla.
  • Cuando esté templado, añade los chips de chocolate, removiendo para mezclarlos bien.

Puedes conservar las migas en un recipiente hermético hasta 1 semana. Pueden conservarse a temperatura ambiente 3 días, 1 semana en la nevera y hasta 1 mes congeladas.

Ganaché de chocolate negro y aceite de oliva virgen

Ingredientes:

500 gr. de nata para montar

500 gr. de chocolate negro

1 cucharadita vainilla en pasta o

extracto puro de vainilla

70 ml. de aceite de oliva virgen extra

Una pizca de sal

Preparación:

  • Trocea el chocolate y ponlo en un bol resistente al calor.
  • Prepara una cacerolita de tamaño medio y calienta en él la nata hasta que rompa a hervir.
  • Retira del fuego y vierte, con cuidado, la nata sobre el chocolate. Deja reposar un par de minutos.
  • Comienza a remover suavemente con una varilla. Comienza removiendo en el centro del bol, haciendo círculos concéntricos, hasta que empiece a formarse un remolino. La mezcla emulsionará mejor si lo haces así (igual que hacían nuestras abuelas con la mayonesa).
  • Ve ampliado los círculos a medida que el remoline crezca y el chocolate se vaya derritiendo.
  • Cuando se haya integrado completamente, añade el aceite de oliva, la vainilla y la sal.
  • Cubre con un trocito de film transparente “a piel”, directamente sobre la superficie de la crema.
  • Deja reposar a temperatura ambiente antes de utilizar, hasta que adquiera una consistencia similar a la de la nutella.
  • *Puedes acelerar el proceso, dejando que repose en la nevera. Saca la mezcla cada 20 minutos, para remover y que se enfríe de forma uniforme.
  • Puedes conservar la crema, en un recipiente hermético o en un tarro de cristal, hasta 1 semana en la nevera y hasta 3 meses congelada.

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Para montar las tartas: yo lo hice así, con la tarta preparada al modo Milk Bar, con el aro de emplatar y el acetato. También lo hice, como con cualquier Layer cake en las otras, puedes consultar en este post cómo hacerlo, por pasos. La única diferencia es que los bizcochos son recortes de una plancha de bizcocho.

También puedes decorar la plancha de bizcocho tal cual, a modo de sheet cake, y ser feliz, dando paseos, con su correspondiente cañita, escuchando las simpáticas aventuras de los vespertinos visitantes del after, mientras dejas que los gremblins, al menos de momento, se acuesten.

¡Besitos inmensos!

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