He estado más loca de lo que acostumbro.

¿A ti te pasa? ¿Tú también pasas por épocas de esas, en las que, plenamente consciente de que estás de lo tuyo, y grave, tienes que seguir aparentando que eres un ser humano normal, con todas sus funciones conservadas, mientras tu mundo interno es una jaula de grillos?…

Pues así llevo yo unas semanas.

Paseándome con un traje de Edgar, como el bicho de Men In Black I. Protagonista de una vida normal, mientras me siento más capaz de encajar en el Freak Show de American Horror Story que en ningún otro lugar.

Por eso. Porque había que aplicar medidas excepcionales para estados de conciencia excepcionalmente alterados, me puse a preparar granola.

Pocos lugares pueden reconfortarte tanto como un horno en el que se están tostando cereales y frutos secos bañados con miel.

Pocas cosas son tan sencillas.

Y está tan buena que, si empiezas a desayunar esta mezcla hecha en casa, no podrás volver a comprar esas -carísimas- mezclas de bolsa sin arrugar el morro.

Preparar tu propia mezcla de granola es super sencillo. Además de que es la única opción que te permitirá controlar de verdad qué cantidad de azúcar llevará.

[*En relación con esto, déjame mencionar una granola comercial en concreto -archiconocida marca de cuyo nombre no quiero acordarme- que lleva tanto azúcar que después de desayunar, me pegaba un subidón que ni en las mejores macrodiscotecas de los ’90. Hasta me dolían los ojos mientras me lloraba el páncreas.]

La granola, no es más que una mezcla de cereales, fundamentalmente copos de avena, mezclada con frutos secos y bañada en un sirope dulce. La horneas ¡Y lista en 15 minutos!

Es tan sencilla de preparar, que en lugar de compartir una receta, he pensado que puede ser mucho más útil compartir sus básicos, ya que, a partir de estos, puedes desarrollar la receta como más te guste a ti o como la toméis en casa.

Al final del post te propongo tres ideas de receta, que son las que he preparado yo. Añade, quita o sustituye a tu gusto. Respetando los dos grupos básicos de ingredientes, lo demás es campo abierto para la experimentación.

Puedes añadir frutas deshidratadas, cualquier cereal, incluso quinoa o espelta en grano precocidas. Frutos secos, los que quieras.

Chocolate o cacao si te gusta empezar el día dándote un baño de feniletilamina.

Con azúcar o sin azúcar, añadir especias…Libertad total en la república independiente de tu desayuno.

Sobre el carácter saludable de la granola, déjame escribir unas líneas (o párrafos)…

Momento inevitablemente pancartero.

Libertad total para saltártelo.

La granola, salvo si la preparas sin endulzantes adicionales (MIEL INCLUIDA) puede ser saludable, ya que lleva ingredientes sanos, y, según los elijas pueden ser no procesados, PERO no es hipocalórica, ni light, ni otra cosa que un alimento lleno de energía. Sí tiene la ventaja de que puedes ajustar la receta, y convertirla en un alimento todo lo sano que tú quieras.

Sin embargo, es una mezcla de cereales (azúcar) que bañas con un sirope (azúcar), y grasa (no azúcar, pero con el doble de calorías por gramo que el azúcar).

Si eliges prepararla con miel y AVOE, incluso suprimiendo el azúcar extra que mezclas con los ingredientes secos -en las ideas que te propongo, pero que puedes eliminar sin problema- sigue siendo una mezcla de azúcar, grasa y más azúcar, ya que la miel es azúcar, azúcar invertido cuyo procesamiento hacen las abejas. Si lleva miel, no es un alimento sin azúcar.

SIN EMBARGO -abro sección política en defensa del azúcar y el raciocinio más básico-: el azúcar -pobre enemigo “namber güan” de la última década- es una fuente de energía. Este es su sentido en la vida. Es la gasolina del cerebro, cuyo combustible es la glucosa. No es una droga ni un veneno, y esto tampoco quiere decir que “azúcar” sea igual a azúcar refinado ni que esta sea la única forma de alimentar nuestro cerebro. La fruta es azúcar. Pan, pasta hortalizas, tubérculos…Una manzanita y nuestro cerebro feliz.

Sin embargo, es cierto que el azúcar afecta a los mismo circuitos cerebrales que muchas sustancias adictivas. Nuestro cerebro, más preocupado por nuestra supervivencia y por el día de mañana, que por nuestra talla y nuestra longevidad, garantiza que buscaremos el alimento que él necesita dándonos una descarga de “gustico” cuando conseguimos algo (azúcar, por ejemplo) que garantiza que él tenga combustible y nosotros vivamos para ver amanecer mañana.

Aunque sobre este tema podríamos extendernos mucho más, para hablar sobre nuestro aprendizaje y las asociaciones que guian nuestro comportamiento alimentario, por no matarte de aburrimiento, sólo diré que la  asociación del azúcar con la adicción radica en su efecto sobre nuestro sistema de recompensa y, por tanto, sobre nuestro comportamiento al alimentarnos. Es por esto que se han aplicado modelos provenientes de la intervención en adicciones al abordaje, tanto de la investigación como del tratamiento, del efecto del azúcar en nuestro organismo, cerebro incluido y los trastornos de la conducta alimentaria derivados del mal uso que hacemos de los alimentos -ya sabes, cuando comemos para sentirnos bien y eso…-.

La fama de chungo del azúcar refinado, se debe a que su efecto provoca que nuestro cerebro nos haga trampa. El azúcar afecta a nuestro sistema del gustito y además su composición química provoca una subida rápida del azúcar en sangre, que es regulada (si todo va bien) por nuestra respuesta insulínica, provocando una bajada súbita. La bajada genera sensación de que necesitamos más energía, y nos impulsa a conseguir más alimento. La huella del gustito que hemos sentido nos orietará a preferir más azúcar y menos manzanitas. Así que comemos más aunque ya teníamos una aporte de energía más que suficiente, y nos apetecerá más el azúcar que un puerro…aaaay, tramposo…que te dejas llevar al bollo que más calienta…

Puedes ver que, al final, el azúcar, es como Jessica Rabbit, no es malo, es que le han dibujado así. Nuestro uso del azúcar puede ser perjudicial para la salud, porque a nosotros se nos va la mano…pero ese es otro tema.

Te suelto todo mi speech en defensa de los productores de caña y remolacha azucarera, para reseñar que puedes suprimir el azúcar adicional, tanto de las ideas de receta del final del post, como de tu dieta, bien por motivos de salud, o como elección dietética. La granola no dejará de alimentar tu cerebro mientras lleve cereales, frutos secos o frutas deshidratadas.

Sin embargo, si no eliminas el azúcar de estas recetas, la granola resultante será un alimento saludable, pero calórico, por tanto un aporte de energía, que, si es parte de una dieta equilibrada -guiada por el sentido común más básico- y que consumes de forma ajustada a las necesidades energéticas de tu actividad, o que puedas equilibrar mediante la carga de trabajo físico, es sana.

Fin del speech.

Mis más sinceras disculpas.

No volverá a pasar.

Básicos

Los básicos de la granola son dos: los ingredientes líquidos y los secos. El baño dulce y los cereales, frutos secos y otros ingredientes, que bañas en sirope, para dar sabor y que, tras el horneado, convierten una mezcla de avena y nueces en un mágico quitapenas.

Ingredientes básicos:

Humedos: Sirope o baño dulce

Endulzante (miel, sirope de arce o sirope de agave, también glucosa o azúcar invertido)

Grasa (aceite, mantequilla, manteca de frutos secos)

Agua o zumo

Saborizantes, extractos, especias, ralladura de cítricos.

Secos: cereales, frutos secos, chocolate…

Azúcar

Copos de cereales

Frutos secos

Frutas deshidratadas

Semillas, cereales en grano, chocolate…al gusto

Opcional: leche en polvo, para aglutinar

Preparación:

Para preparar granola sólo necesitas:

  1. Una bandeja de horno
  2. Una lámina antiadherente (tipo silpat) o papel de horno
  3. Dos o tres boles, una jarrita y, quizá un cacito, varilla y espátula.

Antes de empezar:

Pon una rejilla de horno en la ranura inferior y precalienta el horno a 175º. Prepara una bandeja de horno cubriéndola con papel de horno o silpat.

  • En un cacito o recipiente para microondas mezcla y calienta los ingredientes húmedos: el endulzante, la grasa, el zumo o agua y lleva a fuego suave, mientras remueves suavemente con una varilla, hasta que esté bien integrado.
  • En un bol aparte mezcla los cereales, frutos secos, semillas, chocolates, la leche en polvo y el azúcar.
  • Vierte el sirope caliente sobre los ingredientes secos y remueve hasta que los cereales estén perfectamente cubiertos por el jarabe.
  • Esparce la mezcla en la bandeja de horno preparada previamente y hornea 20-25 minutos, abriendo ocasionalmente el horno para romper la mezcla con una espátula o cuchara de madera.
  • Cuando los copos de cereales estén doraditos, saca la granola del horno y deja que se enfríe, en la bandeja, sobre una rejilla. Si han quedado pedazos grandes puedes romperla cuando está aún caliente o mientras se enfría.
  • Una vez frío, conserva en un recipiente hermético o una bolsa para congelar hasta el momento de utilizarla.
  • Se conservará perfectamente 7-10 días a temperatura ambiente, 15-20 días refrigerada. Puedes congelar la mezcla.

El proceso es muy similar entre recetas, contando con que si vas a añadir chocolate, debes hacerlo una vez horneada la granola, o, con que si prefieres no tostar las fruta deshidratada o los frutos secos, puedes hacerlo mismo.

Ideas para recetas de Granola

Puedes preparar granola con los ingredientes que a ti te gusten, variando las cantidades de unos u otros, eligiendo el cereal que más te guste o como tú prefieras, siempre que mantengas los dos grupos básicos: Un jarabe (endulzante, grasa y líquido para empapar) y cualquier mezcla de cereales.

Granola de pecanas y cúrcuma

Ingredientes:

4 cucharadas de miel o maple syrup

5 cucharadas de aceite de oliva

2 cucharadas de zumo de limón o agua

1 cucharada de leche desnatada en polvo

1 pizca generosa de sal

150 gr. de copos de avena grueso

50 gr. de copos de avena (los que están semi-picados)

30 gr. de Dark Brown Sugar

70 gr. de nueces pecanas (u otro fruto seco que te guste)

½ cucharadita de cúrcuma

Granola de súper chocolate

Ingredientes:

60 gr. de miel

50 ml. aceite de oliva

30 ml. de agua

1 cucharada de leche en polvo

1 cucharadita de vainilla en pasta

½ cucharadita de canela

Una pizca generosa de sal

90 gr. de copos de avena grueso

90 gr. de copos de avena (los que están semi-picados)

35 gr. de Dark Brown Sugar o panela

30 gr. de cacao natural sin azúcar

50 gr. cocoa nibs

100 gr. de chocolate negro (85% o sin azúcar)

Granola de centeno,  nueces y chocolate

Ingredientes:

50 gr. de miel

45 gr. de mantequilla fundida o AVOE

30 ml. (2 cucharadas) de agua

1 cucharadita de vainilla en pasta

Una pizca generosa de sal

45 gr. de copos de centeno

45 gr. de copos de avena grueso

70 gr. de copos de avena finos (los que están semi-picados)

40 gr. de nueces

40 gr. de Dark Brown Sugar o panela

1 cucharada de leche en polvo

70 gr. de chocolate negro (85% de cacao o sin azúca

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 Hasta aquí el delirio de una víctima del verano en Madrid Jajaja.

¡Besitos inmensos!

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