Dicen que uno no elige las cosas en las que cree, que ellas te eligen.

Aunque el dicho probablemente se refiere a de la esencia innata de nuestras inclinaciones más profundas, yo voy a hablar de tarta, que es la más profunda de mis inclinaciones.

De pie contra la encimera de la cocina. A las 21 h. de la noche de un domingo, comiéndome un trozo de tarta -vaaale, otro trozo más 🤣-, a punto de convertirme en calabaza y tener que volver a la dieta normal de un ser humano que no quiere convertirse en un balonetti, al que le hacen la ropa a medida con carpas de circo, una de esas cosas que te eligen a ti en lugar de tú a ellas ¡Me eligió!

Fue amor.

Sí. Amor, de cuando una tarta de queso conoce a una tarta de zanahoria y se van a vivir juntas en pecado…

Eh, era un carrot cheesecake de muerte necesaria. Era ¡Este carrot cheesecake!

Esa mañana, andaba recorriendo -en pijama, taza en mano- un blog precioso de morir feliz: Cau de sucre, que había descubierto hacía poquito, cuando ¡Me enamoré de una tarta!  Si es que, el amor siempre te sorprende el día que vas sin arreglar…😜

Su autora, Raquel, había preparado esta preciosa tarta de zanahoria y queso. Y yo, que atravesaba una racha  de estúpido sobreesfuerzo laboral, saturación moral y un cataclismo tecnológico asolaba mi casa, fundiendo bombillas, ordenadores -kitchen aids 😱😱😱 (Seh, también 🙄🤦‍♀️) – a mí paso ¡Decidí ahogar mis penas en tarta! Que oye, ay vicios peores, así que, enamorada, me pusé manos a la obra con su receta esa misma tarde.

Y, como suele ocurrirme que mi vida es una sucesión de obsesiones y soy una mujer sin mesura, [-Descubro algo. Me da el parraquito. Y hasta el final. Escruto. Reviso y hundo la cabeza en lo-que-sea-whatever-no-importa-el-qué-sino-el-cuánto.-]. Ahí estaba yo conociendo a mi nuevo amor pastelero cuando ¡Me encontraron la obsesión y la falta de moderación!

Imagina. 21 h. de la noche del domingo, que es equivalente semanal de la última noche de verano. Con el ocaso, llega el fin de lo bueno y al lunes le salen colmillos, cuernos y rabo. Ante semejante panorama, resistiéndome a asumir la realidad, mientras comía carrot cheesecake a dos carrillos, tan suave, tan delicioso, ligeramente dulce, pero no demasiado ¡Era perfecto! Y… la semilla de este Herman Monster layer cake quedó sembrada.

El pastel de queso y zanahoria de Raquel, que vino a durar en mi casa algo así como un día y medio -pero que estará en nuestros corazones y en nuestros michelines para siempre-  😂😂😋, se filtró por las paredes de mi cocina y de mi sesera para alumbrar ¡Este layer cake!

Con la inspiración del mejor carrot cheesecake que había probado. Las ganas de primavera que se acumulan. Especias y mantequilla, ahí con generosidad, sin demasiada vergüenza. Zanahoria y queso, mucho queso, jengibre fresco, la ralladura de un par de limones ¡Más especias!  Y las cenizas de mi holocausto personal, preparé una de las tartas más buenas que han vivido en mi cocina.

¡Que olor! ¡Que sabores! Y ¡Que alegría para cuerpo y mente!

Para el pastel de zanahoria y queso, no pude resistirme a enredar un poco. Hace algunos meses que rondaba en mi cabeza un pastel de requesón que ví en “The italian baker” de Melisa Forti.

Era la oportunidad perfecta ¿Pastel de ricotta y carrot cake? ¿Te suena como a mí? Si no es así puedes utilizar queso crema sin ningún problema, pero si tu parte romántica ha empezado a ver en su mente extractos del padrino pero yéndose de vacaciones a Sicilia ¡Ponle Ricotta!👌 O requesón, si le quitas el acento italiano 🤣.

Utilizar este tipo de queso implica ajustar algunos pasos de la elaboración, ya que es un queso cuya textura es más similar al queso fresco que al queso crema. Por eso, hay que pasar el queso por un colador o tamiz finito, para triturarlo y eliminar cualquier grumo. De lo contrario, no se mezclará tan facilmente como lo hace el queso crema, dejándote con minitrocitos de queso que harán grumosa y raruna la textura de tu tarta de queso.

Por lo demás la tarta de queso es practicamente igual que la de Raquel. La cantidad de cada ingrediente y su proporción es la misma, salvo que la cantidad está doblada, y en lugar de crema agria utilicé yogur griego con una cucharadita de zumo de limón. Puedes utilizar tanto crema agria, como nata con una cuchardita de zumo de limón o el yogur ¡A tu gusto!

Ya que limoneas, añadir también la ralladura de un limón, irá perfecto con los aromas de la tarta.

La receta del carrot cake sí cambia un poquito más. Utilicé la receta de un bizcocho que he hecho unas 200 veces, y cada vez que me como un pedazo me hace experimentar el sentido profundo de mi existencia en esta tierra.

Es basicamente un cuatro cuartos -que para mí es la receta básica que te permite componer tus propias recetas-, con algunos ajustes, y zanahoriado al máximo.

La medida aproximada de los cuartos son 300 gr., te digo aproximada, porque tras ensayar y equivocarme he ajustado ligeramente las cantidades de cada ingrediente.

Lleva 100 gr. más de azúcar, 400 gr. -no me odies-, porque, aunque se suele pensar que el azúcar es el endulzante de la repostería -que lo es-, además es un maravilloso agente conservante y hace los bizcochos más jugosos, y los mantiene así más tiempo ¿Y qué es un carrot cake si no está jugoso? Es una menestra. Y yo no tenía ninguna intención de merendarme una menestra. Not today satan 🤣😂🤣😂 .

La mezcla de harina de avena y harina común, aporta sabor, cuerpo y equilibra la generosa cantidad de zanahoria rallada (repletita de agua dispersa e incalculable) que lleva esta receta. Puedes utilizar en su lugar harina de trigo integral, o cambiar el harina de avena por otra clase de harina que te guste. Sin embargo, sustituir por completo el harina de trigo por otra clase de harina sin gluten no dará el mismo resultado, ya que necesitas la estructura que aporta la proteína presente en el harina de trigo: el gluten.

-Cualquier adaptación que sustituya la cantidad total de harina por otra clase harina sin gluten, o por harina de repostería (floja) puede acabar en otra cosa -desconocida hasta que se intente-, si no se adapta la receta completa y se realizan los cambios necesarios en el proceso de elaboración.

Un aceite suave, una mezcla chula de especias, que por supuesto puedes cambiar, variar de cantidad o sustituir por las que te gusten a ti, sin restricción alguna y ¡Menudo pastel! El resultado, después de haber probado el original,  prometía quedar bien rico, y no defraudó.

Si lo prefieres puedes preparar la receta que preparó Raquel. Aquí puedes ver la receta original en el Blog de María Lunarillos, cuya autora es Miriam, de “El invitado de invierno” -que es un pedazo de blog muy guapo, divertido y didáctico, en el que te lo pasas como quieres, te partes con los post, y  mientras tanto aprendes cocina de una auténtica experta-.

Espera, porque si, hasta aquí mi parte obsesiva daba vueltas, escrutaba, olisqueaba y metía el hocico en los bienes y los males del pastel de queso y  zanahoria, a partir de aquí mi parte “xagerá”, la que lleva tatuado en el pecho:” la moderación es de cobardes”, se vino arriba.

¿Tarta de zanahoria y queso, no? Pues si nos vamos de tarta, nos vamos, pero para volver el domingo a las 12 h. del mediodía, habíendo desayunado después de irnos de after.

Crema de mantequilla de queso. Pero buena, cremosa cremosa, llenita de aire y ¡Mi parte favorita! El equivalente a no haberte quitado los tacones en 14 horas, el “que lo has dado todo”: un crumble de avena y especias, que no me explicó como llegué a poder poner en la tarta porque me lo comía a paladas mientras la montaba.

Un crumble amig@, unas migas de galleta de avena crujientes, con ralladura de limón y jengibre fresco ¡Que se te pasa el mal rollo, te da la vida y te vienes más arriba que un viernes de puente en la vida de Mr. Wonderful!

-Sólo te digo que, si la tarta entera te da pereza, prepárate el crumble, no le hace falta la tarta. La tarta es el complemento del crumble. Nada más dire´-.

El pastel es jugoso, y no demasiado dulce, la mezcla de especias, la crema mullida de crema de queso, el crumble….aaaay ¡Hola bienestar! 😍

 

Tarta de zanahoria y ricotta con crumble especiado y crema de queso

Pastel de zanahoria y ricotta

Prepara dos moldes de 20 cm.  Cubre la base con un disco de papel de horno, y enmantecalo. Yo utilizo margarina, aunque (dicen que) lo ideal es utilizar mantequilla clarificada, puedes utilizar una pequeña cantidad de mantequilla o aceite y ya está.

PARA EL PASTEL DE REQUESÓN:

Ingredientes:

500 gr. de requesón

250 gr. de azúcar blanco

4 huevos

120 gr. de yogur griego

2 cucharaditas de zumo de limón

La ralladura de un limón

1 cucharadita de vainilla en pasta

75 gr. de harina común tamizada

Preparación:

  1. Prepara un bol, y pasa, sobre él, el requesón por un tamiz o colador finito. Presiona el queso con una espátula o una cuchara, para que pase a través del tamiz. Así eliminas cualquier grumito y dejas el queso bien picadito.

  2. Mezcla el yogur con el zumo de limón y reserva.

  3. Con la pala, bate a velocidad suave el queso, y añádele uno a uno los huevos prebatidos. Añade el azúcar, la vainilla y la ralladura de limón. Bate hasta incorporar.

  4. Añade el harina, previamente tamizada, y mezcla a velocidad suave hasta que se incorpore. Reserva la mezcla.

PARA EL CARROT CAKE:

Ingredientes:

200 gr. de harina común

120 gr. de harina de avena

1 cucharadita de jengibre molido

1 + 1/ 2 cucharaditas de canela molida

1/4 de cucharadita de nuez moscada

1 cucharadita de sal

1 cucharadita de bicarbonato

1 cucharadita de levadura

200 gr. de azúcar blanco

200 gr. de azúcar moreno

5 huevos L a temperatura ambiente

250 ml. de aceite de semillas

1 cucharadita de vainilla en pasta

La ralladura de 1 limón

200 gr. de yogut griego

1 cucharadita de zumo de limón

250 gr. de zanahoria rallada finamente

Preparación:

  1. Pesa, mezcla y tamiza todos los ingredientes secos. Mezcla bien y reserva.
  2. Mezcla el yogur con el zumo de limón y reserva.
  3. Ralla finamente la zanahoria. Puedes utilizar un rallador o un procesador de alimentos, lo que tengas a mano o te venga mejor.
  4. Con el accesorio pala o el accesorio mezclador de tu batidor, comienza a batir los huevos para romperlos. Añade el azúcar y bate, a velocidad ascedente, 10 o 12 minutos, hasta que la mezcla esté muy cremosa, mullida, pálida y esponjosa.
  5. Añade la vainilla y la ralladura. Mezcla bien.
  6. Añade el aceite en forma de hilo que cae sobre la pared del vaso, despacito. Puedes hacerlo en dos veces, mezclando tras cada adición. Bate un par de minutos y retira el vaso de la batidora.
  7. Mezclando a mano con una varilla, incorpora, los ingredientes secos en 3 veces, intercalados con la mezcla de yogur griego, en 2 veces. Empieza y termina con los ingredientes secos.
  8. Termina añadiendo la zanahoria rallada y mezcla hasta incorporar.
  9. Distribuye la masa en el molde de la siguiente forma:
  • Vierte la 2/3 de la masa de carrot cake en los moldes.
  • Cubre con la mezcla de queso y añade el tercio restante de la masa de bizcocho.
  • Puedes pasar un tenedor o puntilla, para crear un efecto amarmolado.

A decir verdad, a pesar de que preparé el molde como indicaba, mi cheesecake se fue al fondo por completo, sin embargo no me importó mucho porque le vino bien a la estética de mi tarta, que tiene 4 capas en sólo dos bizcochos -dijo esta gordita mientras se chupaba los dedos🤣- .

      10. Hornea a 170º 50 minutos. Cuando al pincharlo con un palito, este salga limpito, están listo. Deja que se enfríen por completo sobre una rejilla antes de desmoldar.

Crumble especiado

El crumble de harina de avena, especiado y absolutamente mantequilloso, queda como crujientes miguitas llenas de sabor, que, no me preguntes por qué ¡Son la mejor parte de la tarta!

Ingredientes:

125 gr. de harina de avena (Puedes comprarla ya molida o moler tus propios copos de avena, crudos y sin azúcar)

3 vainas de pimienta de Jamaica

1/2 cucharadita de canela

1 cucharadita de jengibre molido

1/8 de cucharadita de nuez moscada

1/2 cucharadita de sal

La ralladura de un limón

1 cucharadita de lengibre fresco rallado (un pedacito de unos 15 o 20 gr., finamente rallado)

75 gr. de azúcar moreno integral (No es exactamente igual que el azúcar moreno que puedes comprar en el supermercado, es más húmedo. Si no lo encuentras puedes utilizar panela o azúcar moscovado)

125 gr. de mantequilla bien blandita

Preparación:

  1. Pesa, mezcla y tamiza: el harina de avena y las especias.
  2. Añade el azúcar y mezcla muy bien.
  3. Corta la mantequilla en cubos, y con la pala, comienza a batir junto a la mezcla seca, a velocidad baja. Bate 2 o 3 minutos.
  4. Añade la ralladura y el jengibre fresco. Mezcla hasta incorporar.
  5. La masa es ligeramente grumosa y densa, como masa de galletas.
  6. En vuelve en film transparente, aplanando ligeramente la masa, para forma un disco, no tiene que ser perfecto ni regular, sólo manejable.
  7. Reserva en el congelador 30 minutos-1 hora.
  8. Precalienta el horno a 180º y prepara una bandeja de horno con un silkenpat o una esterilla de silicona (apta para hornear) y una hoja de papel sufurizado.
  9. Desmenuza la masa con los dedos, tratando de no manosearla mucho, no importa si hay pedazos grandes, podrás deshacerlos después.
  10. Hornea 10-12 minutos, o hasta que las migas estén doraditas y crujientes. Puedes abrir el horno pasados 10 minutos, y romper los pedazos más grandes con una espátula o una cuchara de mandera.
  11. Deja que se enfríe sobre una rejilla y reserva cubierto o en un recipiente hermético hasta el momento de utilizar las migas.

Crema de mantequilla y queso

Para conseguir una buttercream de queso SÚPER mullida, no tengas miedo a batir. Bate muy bien (y mucho tiempo) la mantequilla. 10 minutos está bien. No es demasiado. Bate antes de añadir el azúcar tamizado, añádelo en varias veces, y bate muy bien antes de añadir el queso. Añade el queso previamente suavizado, y, una vez añadido, si no acaba de tener el aspecto que quieres, SIGUE BATIENDO.

Ingredientes:

360 gr. de mantequilla bien blandita

200 gr. de azúcar glas tamizado

300 gr. de queso crema frío

La ralladura de un limón

1 cucharadita de vainilla en pasta

*Opcional: 1 cucharadita de extracto de princesa

Una pizca generosa de sal (yo la muelo en el momento con un molinillo)

Preparación:

  1. Comienza  a batir la mantequilla con la varilla. Bate 5 minutos y comienza a añadir el azúcar, previamente tamizado (con el tamizador más finito que tengas). Añade el azúcar en varias adiciones, despacito, mezclando varios minutos tras cada adición. No continues hasta que la crema no recupere su aspecto mullido.
  2. Añade la vainilla, el extracto y la ralladura. Bate 5 o 7 minutos más.
  3. Prebate el queso, y cuando esté suave, incorpóralo a la crema de mantequilla.
  4. Bate 5 minutos más, hasta que esté muy cremosa.
  5. Si no vas a utilizar la crema inmediatamente, conserva en frío y bate antes de utilizarla.
  6. Teñí la crema con colorante alimentario en gel, como este de Wilton. Si no quieres utilizarlo o no lo tienes a mano, no es necesario en absoluto. Blanca esta crema ¡Ya es bien bonita!

Glaseado

El glaseado sólo cumple una función decorativa.

Es totalmente opcional, y si vas a decorar la tarta de otra forma es probable que no te haga falta. No es más que un glaseado rápido de azúcar y leche, con un poco de colorante alimentario en gel.

Ingredientes:

3- 4 cucharadas de azúcar glas tamizado

1 cucharada de leche

1 gota de colorante en gel rosa

Preparación:

  1. Tamiza el azúcar.
  2.  Añade la leche y mezcla con una varilla hasta que tenga la consistencia que deseas. Si quieres espesarlo puedes añadir una cucharad más de azúcar, y 1/2 de leche para aligerarlo.
  3. Tiñe del color que te guste.
  4. Elabóralo justo antes de utilizarlo, ya que cuaja muy deprisa,  y puede endurecerse antes de utilizarlo.

Recomendaciones finales:

1. Hornea el crumble el mismo día que vayas a montar la tarta, para que esté lo más crujiente posible. Si necesitas prepararlo con antelación, congélalo directamente en lugar de 1 hora, hasta que lo necesites. Se conserva perfecto hasta 3 meses. Antes de hornearlo, sácalo la noche de la víspera a la nevera ¡Y listo!

2. Puedes preparar los pasteles con toda la antelación que quieras. Una vez desmoldados envuelve perfectamente cubiertos en film, anota la fecha, y congela los pasteles. Se conservan perfectos hasta 3 meses.

Montaje:

  1. Prepara tu zona de trabajo: Si congelaste los pasteles, sácalos del congelador la noche anterior y déjalos en la nevera.
  2. Prepara el plato giratorio, la base de la tarta y unas cuantas espátulas y lenguas de silicona para rebañar bien (no vaya a ser que se tire una miga y desaproveches la oportunidad de habértela comido ). Truquillo: Bajo la base de la tarta, coloca un pedacito de esterilla de silicona, así la base no se moverá y podrás trabajar tranquilamente.
  3. Sobre el plato o la base que vayas a utilizar pon una pequeña cantidad de crema de queso y  extiéndela con una espátula. Sobre ella, coloca el primer bizcocho con la parte de queso hacia arriba. Retira con una brochita de silicona las miguitas que puedan desprenderse, así trabajarás más limpio.
  4. Después, con una manga pastelera o con una cuchara de helado y una espátula para extender pon 2 o 3 tazas de crema de queso. Deja la crema aproximadamente a 1 o 2 centímetros del borde, no rebosará. Pon una capa generosa de crumble, presionando suavemente, para que se pegue bien a la cremita, y se mezcle un poquito. Cubre con una taza más de crema de queso. Puedes refrigerar 5-10 minutos, para que la capa se asiente antes de colocar la siguiente capa.
  5. Repite con la capa que falta, pero esta vez, coloca la capa de queso hacia abajo, de forma que queden 2 capas de carrot cake como base y como capa final, y un interior de súper cheesecake, que llega hasta la buttercream y el crumble (ojos en blanco total🤣). Aplica una capa tapamigas muy finita. Refrigera 10 minutos.
  6. Para terminar: Puedes decorar como más te guste. Yo cubrí la tarta de crema de queso coloreada, y dejé un acabado ” tal que así”, sin alisar mucho. Utilicé una espátula de codo. Puedes hacer dibujos, rosetones o dejar un acabado más rústico dejando la crema en una capa gruesa sobre la que hagas dibujos con una espátula. Entonces, con la crema blandita, aplica las miguitas de crumble restantes en la base, o comételas y deja la tarta como está. Lo que te rente más 😜.
  7. Refrigera 30 minutos al menos, o toda la noche si quieres.
  8. Después puedes, como hice yo, preparar el glaseado fácil y colocar algunas flores, cubrir con ellos la parte superior por completo, o lo que más te guste. Lo único importante es que, cuando añadas el galseado, lo hagas con la tarta fría y el glaseado a temperatura ambiente o templado (según su consistencia) para que se deslice, sin fundir la crema ni armar un desaguisado.
  9. Para terminar puse algunos non-pareils, pero ¡Aquí te puedes volver todo lo loc@ que quieras! Decorando como más te guste a ti, con corazones, sprinkles, colorinchis o algún topper chulo de morirte😊.

Si es tu primera tarta o tienes alguna duda sobre cómo hacerlo, echa un vistazo a este post, quizás te ayude.

PREPARAR UN LAYER CAKE PASO A PASO Y ALGUNOS POSTS MUY CHULOS SOBRE MONTAJE DE TARTAS

Y hasta aquí esta tarta, que me supo a primavera, y espero que a ti te sepa ¡A gozo y disfrute!

¡Besitos inmensos!

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