La Navidad siempre acaba siendo una locura ¿No estás de acuerdo? No importa con cuanta antelación hagas planes, cómo te imagines que vas a organizarte -en tus fantasías de control freak-, ni lo mucho que creas que te has preparado para todo, porque ¡Va a ser una locura!

 

Una parte de mí vive la llegada de los días de Navidad como la mejor época del año. Unos días llenos de cosas bonitas, dulces, noches con amigos, familia -y “priva”, un poquito “de privar”, que también está bien😂. La felicidad total llega cuando sacas alguna tarde para irte por ahí, con una amiga o con tu chico, a pasear forrada con ropa de abrigo, comprando algún regalito y merendando con un café calentito.

Sin embargo, otra parte de mí, suele sentirse aplastada por estas fechas. Angustiada por las obligaciones sociales. Sepultada por el deseo de hacer más de lo que finalmente tengo tiempo de hacer; mientras veo como “la mejor época del año”, se me escapa entre los dedos, sin haber podido disfrutarla todo lo que me hubiera gustado.

Supongo que la contradicción es inevitable. Que así somos. Así es el ser humano. O, al menos, así es esta ser humana que te escribe.

Pero, pase lo que pase, y tenga el tiempo que tenga, si algo no puede faltar, así sea dejando de hacer otras cosas -cosas sin importancia, como el trabajo pendiente o el entrenamiento 😂- ¡Son los dulces navideños!

Porque si faltan la Navidad no es tan chachi. El gusto de llegar a las comidas y cenas con una inmensa bandeja de galletas, una tarta o unos pasteles ¡Es para mí el momentazo de la Navidad! Ni regalos, ni días libres, a mí dame comensales impenitentes, abcedidos por un impulso iracional que trasciende el hambre y cae en la gula, dispuestos a la sobrealimentación más irreflexiva ¡Oh sí! 🎅Hohohohoho 🎅 ¡Eso es para mí la Navidad! 😜

Gingerbread

Las galletas de jengibre tienen para mí un significado especial. Un simbolismo conectado con mis más tiernas fantasías de niña gorda y golosa. Creo que tienen algo de fetiche.

Preparar gingrebread es un sueño de navidad. que te llena de galletas, fundamentalmente, pero que, además, alimenta, al menos en mí, una fantasía infantil por la que el tiempo no pasa.

Creo que por eso las hago cada año.

Al inicio del mes de Diciembre preparo la masa. Una montaña de perfumado pan de jengibre.

Y gozo esa tarde, metiendo la cabeza en una nube de aromas, a melaza, a especias y a ralladura de naranjas y mandarinas.

Pruebo unas y otras recetas. Chafardeo libros y blogs. Zascandileo por mi casa, invadiendo cada rincón, cercando a mi chico, forzándole a replegarse a un rinconcito y pedir permiso para entrar en MI cocina, poseída por la (pre)Navidad.

Una vez tengo la masa, la divido en discos y la dejo reposar en la nevera. En los días siguientes, estiro la masa y dejo congelados un par de kilos de galletas ¡Listos para hornear!

Mi receta de gingerbread es La receta de Sweetapolita, mezclada, con  una receta de Peggy Porschen. Más Sweetapolita que Peggy, mi receta es esencialmente la de Rosie, con algunos pequeños cambios.

Una pizca menos de harina, 900 gr., en lugar de 910 gr.; y una pizca más de mantequilla, 250 gr., en lugar de 230 gr.; en la mantequilla está una de las claves: escoge la mejor mantequilla que puedas conseguir. También puedes hacer mantequilla casera con una buena nata.

Y en este punto, quiero hablarte de una mantequilla que es todo un descubrimiento para mí. Vaya por delante que la mantequilla me apasiona; y, recientemente he observado que encuentro menos variedad de marcas, y precios ¡Más caros! En este panorama de desolación mantequillera en que se había sumido mi mundo, encontré la mantequilla Kerry gold. Sé que es una marca conocida, y que reposteras célebres la promocionan, sin embargo yo no la había probado hasta no hace mucho. He empezado a utilizarla poco antes de navidad, porque, para mi sorpresa, su precio está bastante bien, es moderado, sobretodo frente a otras marcas que han encarecido mucho su precio. Pero, lo mejor de mi reciente descubrimiento- aunque probablemente sea reciente sólo para mí-, ha sido su calidad y su sabor. Su textura es maravillosa, y su sabor delicioso. Es perfecta para galletas😉.

¿Más pequeños cambios? Aumenta las especias. Un poquito más de todo, y pimienta negra recién molida, porque me encanta el sabor intenso y especiado en el pan de jengibre, aunque, por supuesto, tú puedes ajustar la receta a tu gusto; y un poco de ralladura de naranja o mandarina, y, a veces  también un poco de zumo de naranja, por influencia de Peggy Porschen, que en su receta, utiliza zumo de naranja.

Mezcla de azúcares, porque en la variedad y la combinación siempre me parece que consigues dulces más ricos, y, si lo de la naranja en invierno es tu rollo, como me pasa a mí, una cucharadita de extracto de naranja. Yo utilicé este.

He probado más recetas, y esta es la que más me gusta de todas. Además de porque las gingerbread cookies de Sweetapolita rozan la perfección, porque son muy similares a las sugar cookies, las clásicas galletas para decorar, tan populares en Estados Unidos. Crujientes, a penas crecen en el horno, y son algo menos húmedas que el pan de jengibre tradicional inglés.

El método de Peggy y Rosie es distinto. Con ambos consigues unas galletas llenas de sabor. Las de Sweetapolita son más crujientes, sin dejar de ser jugosas, y ligeramente humedas y suaves en el centro, gracias a la gran cantidad de melaza que llevan.

Mientras que las de Peggy, que seguro compartiré en algún momento, tienen un sabor más clásico, intenso y con toques de naranja, pero su textura es algo más abizcochada.

El término “Gingerbread” se utiliza para describir una gran cantidad de dulces, unidos por la combinación de especias y melaza, que caracteriza el pan de jengibre.

Si, como me ocurre a mí, eres una loca o un loco de este delicioso “combo invernal”, aquí tienes algunas recetas que me han molado (mil) de algunos de mis blogs favoritos:

Bundt cake de gingerbread de El invitado de invierno ¡Porque en forma de bizcocho el gingerbread es un vicio!

Jumbo gingerbread folk de Sweetapolita, porque si los hombrecitos de pan de jengibre son geniales, la gente king size de pan de jengibre de Rosie ¡Es igual, pero más grande!

Gingerbread bundt cake de Linda Lomelino, porque no puedes perderte  el post invernal más mágico y lleno de la dulce sensibilidad, de Mrs. Lomelino. No sólo la receta, si no el sueño rústico de invierno retratado en sus fotos, merecen totalmente una visita.

Gingerbread

Aquí puedes ver la receta original de Sweetapolita

Ingredientes:

900 gr. de harina común

*Puede que te haga falta un poquito más para enharinar la superficie de trabajo y el rodillo cuando estires la masa. Pero no demasiada, porque si la masa absorve más harina tus galletas pueden quedar demasiado duras.*

3 cucharaditas + 1/ cucharadita de jengibre molido

3 cucharaditas de canela

1/2 cucharadita de nuez moscada o de All spice

1 cucharadita de pimienta negra (si tienes pimienta de Jamaica es perfecta para el gingerbread)

1 cucharadita de sal

1 cucharadita de bicarbonato

250 gr. de mantequilla bien blandita

240 gr. de azúcar moreno

200 gr. de azúcar blanco

2 huevos fríos

355 gr. de melaza

La ralladura de una naranja o de un par de mandarinas

2 cucharaditas de extracto de vainilla

1 cucharadita de extracto de naranja

Preparación:

  1. En un bol grande, o sobre una hoja de papel de horno, tamiza juntos y mezcla: el harina, las especias y el bicarbonato. Reserva.
  2. Con la pala, o el accesorio mezclador de tu batidora, comienza a batir la mantequilla junto a los dos tipos de azúcar. Bate 3- 4 minutos. Debe empezar a blanquear ligeramente, pero no tanto como cuando preparas un bizcocho. No airees demasiado la mezcla.
  3. Mientras pre-bate los huevos y añádelos 1 a 1, mezclando después de cada adición.
  4. Añade la ralladura, la vainilla y el extracto de naranja, si vas a añadirlo.
  5. Añade la melaza y mezcla justo hasta incorporar.
  6. Añade el harina en dos o tres veces, batiendo a velocidad suave, y mezclando justo hasta integrar.
  7. Retira el vaso de la batidora, y preparar varios pedazos de papel film.
  8. Ahora, puedes hacer un gran disco de masa, o varios más pequeños. Yo divido la masa, porque la hace más manejable y me permite ir utilizándola a lo largo de la navidad. De esta cantidad de masa yo saco 3 discos. Divide la masa en 3, y ponla sobre el papel film. Aplana ligeramente con la palma de la mano, envuelve muy bien y deja que repose 2 o 3 horas en la nevera.

Estirar la masa y dar forma a las galletas:

  1. Una vez que la masa haya reposado y esté algo más consistente, precalienta el horno a 180º y prepara tu superficie de trabajo, y dos o tres hojas de papel de horno. Saca la masa de la nevera 5 minutos antes.
  2. Enharina (MUY POQUITO) la superficie sobre la que vayas a estirar y el rodillo. No hace falta demasiada harina. Yo me froto las manos con harina, y después froto el rodillo y la mesa o la tabla, para evitar que se formen  pegotes. Si quieres puedes pasar una brochita, como cuando haces pie, para esparcir el harina.
  3. Estira la masa hasta que tenga un grosor de 5-8 mm. Algo así como medio dedo, no demasiado fina, ni excesivamente gruesa. Estas galletas no crecen en el horno, pero sí se hinchan un poquito.
  4. Esta lámina de masa será más fácil de cortar y el corte te quedará más limpio, si está bien fría. Yo llevo la masa estirada al congelador, sobre una bandeja, y la enfrío 10-12 minutos.
  5. Corta la masa con las formas que más te gusten. Y pasa suavemente el dedo por el borde para que el corte quede limpio. Coloca las galletas sobre una badeja y devuelve al congelador.
  6. Si las galletas están frías cuando las metas en el horno conservarán mucho mejor la forma, a penas crecerán, y quedarán más bonitas. Por eso: CONGELA LAS GALLETAS YA CORTADAS 10 O 15 minutos.
  7. Introduce en el horno caliente recién salidas del congelador.
  8. Hornea 10-12 minutos (el tiempo puede variar según el tamaño de las galletas y lo cachondo que sea tu horno, ya se sabe que hay hornos en los que la temperatura indicada es un anécdota. Si tienes un termómetro de horno, te irá perfecto) a 180º.
  9. Una vez que estén listas, cuando se doren ligeramente, saca del horno y deja que reposen en la bandeja unos 10 minutos, antes de moverlas. Pueden quebrarse si las pasas a la rejilla aún calientes. Después, con una espátula, retira y deja que terminen de enfriarse sobre una rejilla.

Conservar y trabajar la masa:

La masa de gingerbread necesita reposar algún tiempo en la nevera, antes de estirar, cortar y hornear las galletas. Puedes prepararla por la mañana y estirar y cortar la misma tarde, o hacerlo con más antelación.

Si quieres tener galletas listas durante toda la navidad puedes:

  1. Almacenar la masa en discos, en bolsas herméticas en el congelador. Yo lo hago así. Divido la masa. La envuelvo muy bien. Anoto la fecha y la congelo. Se conserva perfectamente hasta tres meses (incluso más). Cuida que quede muy bien envuelta en film, y, preferiblemente, guarda los discos en bolsas de cierre hermético o en un recipiente, para evitar que absorba sabores de la nevera.
  2. Otra opción es almacenar las galletas ya cortadas. En este caso, en un tapper grande, o bien envueltas en film, y con hojas de papel de horno entre cada capa de galletas, para evitar que se peguen. Una vez cortadas, congela las galletas, y una vez congeladas (no recién cortadas con la masa tibia), ve colocándolas en un tapper o en una bandeja, en capas, separadas por papel sulfurizado o film. De esta forma, en el momento de hornear, sácalas y SIN DESCONGELAR, hornea directamente. Necesitarán 2 o 3 minutillos más de horno. Pero no perderán la forma.
  3. Una vez horneadas, las galletas se conservan una semana o 10 días en un recipiente hermético. Yo las conservo en un tarro de cristal y se mantienen perfectamente hasta una semana.

Truquillos:

Estas galletas salen deliciosas y, salvo cataclismo pastelero, son infalibles, sólo tienes que cuidar:

  1. No introduzcas demasiado aire en la masa mientras la preparas. No blanquees demasiado la mantequilla, y una vez cremada la mantequilla, bate justo hasta incorporar cada ingrediente.
  2. REPOSO Y FRÍO: Deja reposar la masa, y enfríala, antes y después de estirar, y, una vez cortadas las galletas, enfría antes de hornear.
  3. Si quieres que queden planitas, en cuanto salgan del horno, utiliza una espátula de metal, para aplanarlas, presionando suavemente las galletas.

¡Y listo! No tienen más truco, quedan deliciosas y tendrás galletas para toda la Navidad.

Red velvet meringue cupcakes

El red velvet es una opción chulísima para preparar en navidad. Su color es su principal baza para ganarse un lugar en tu mesa. Su sabor, no demasiado dulce, algo ácido, a medio camino entre la vainilla y el chocolate, combina con cremas de queso, mousse de mascarpone y, como he hecho yo este año ¡Con un merengue suizo de violetas que te llama a meter la cara en el pastel pero sin vergüenza ninguna!

El año pasado me decidí a publicar como primera receta del blog estos cupcakes red velvet con mascarpone.

Y este año no he querido dejar de hacer una receta de red velvet, ni tampoco he querido dejar de trastear…por eso ¡El red velvet de este año es una receta de bizcocho red velvet de queso! Algo menos dulce, más ligero, menos graso, pero muy sabroso.

 

Aunque, si te soy sincera, a mí me gustó más la receta del año pasado.

Bizcocho Red Velvet de queso:

Ingredientes: Para 12 cupcakes.

100 gr. de azúcar blanco

100 gr. de azúcar moreno

3 huevos L a temperatura ambiente

150 gr. de queso crema a temperatura ambiente

60 gr. de mantequilla en pomada

175 gr. de buttermilk a temperatura ambiente ( o leche entera con una cucharadita de zumo de limón)

1 cucharadita de vainilla en pasta

1 cucharada de emulsión de Red velvet Lorann (Si no puedes o no quieres utilizar esta emulsión puedes añadir colorante rojo EN PASTA, sin embargo, esta emulsión es la vida si quieres preparar un red velvet bien rojo sin tener que añadir un montón de colorante en gel).

200 gr. de harina común

1 cucharadita de levadura

1/2 cucharadita de bicarbonato

1 cucharadita de sal

1 cucharadita de pimienta rosa recién molida (si no te gusta no añadas la pimienta rosa, aunque es muy aromática y el sabor es intenso, a mí me gusta mucho)

3 cucharadas de cacao natural sin azúcar

1 cucharada de vinagre de vino blanco

1 cucharadita de bicarbonato

Preparación:

  1. Precalienta el horno a 175º y prepara la bandeja de cupcakes con las cápsulas.
  2. Pesa, mezcla y tamiza el harina, el cacao, la sal, la pimienta, la levadura y la primera 1/2 cucharadita de bicarbonato.
  3. Mezcla la leche con el zumo de limón y deja que repose 10 minutos.
  4. En el bol de la batidora y con el accesorio pala, bate juntos la mantequilla y el queso crema un par de minutos. Es muy importante que el queso no esté frío, o enfriará la mantequilla y será imposible cremarlos juntos.
  5. Añade la mezcla de azúcares y bate 10-12 minutos.
  6. Prebate los y añadelos 1 a 1. Añade la vainilla y bate 2 minutos más.
  7. Añade la emulsión de red velvet.
  8. Retira el vaso de la batidora, y batiendo a mano, añade el harina, intercalándola con el buttermilk, en 3 y 2 veces, respectivamente. Bate despacio en este paso, y justo hasta incorporar.
  9. A parte, mezcla el vinagre con el bicarbonato, y cuando empiece a burbujear, añádelo rapidamente. Mezcla hasta incorporar.
  10. Distribuye la masa en las cápsulas y hornea 18 minutos. Una vez listos, cuando al pincharlos, el palillo salga limpito, saca del horno, vuelca la bandeja para sacarlos y que no sigan cocinándose en la bandeja, y deja que se enfríen en sobre una rejilla. Espera a que estén fríos antes de hornear.

Merengue suizo de violetas:

Con esta misma receta de merengue puedes hacer al mismo tiempo unos besitos de merengue ¡Quedan súper graciosos! Simplemente, reserva un poquito de crema, y haz, sobre un papel de horno, pequeños rosetones, o bolitas de merengue, que serán los “besitos”.

Hornea a 90-100º, con ventilador, hasta que puedas cogerlos y se despeguen del papel de horno sin dificultad.

Si están bien secos, se conservan perfectamente durante varias semanas, en un recipiente hermético.

Yo molí pimienta rosa, junto con sal rosa y azúcar avainillado y espolvoreé cada besito ANTES DE HORNEAR. Quedan buenísimos.

Ingredientes:

Te hará falta un termómetro de azúcar.

200 gr. de claras de huevo pasteurizadas

400 gr. de azúcar blanco

1/4 de cucharadita de crémor tártaro

Dos cucharaditas de extracto puro de vainilla (incoloro)

*Opcional: 1 + 1/2 cucharaditas de extracto de violeta

Preparación:

  1. Limpia con zumo de limón cualquier posible resto de grasa del bol, las varillas y de cualquier utensilio que vayas a utilizar. Si hay restos de grasa, es posible que el merengue no monte.
  2. En un bol amplio mezcla las claras y el azúcar. Añade el crémor tártaro y mezcla muy bien.
  3. Prepara un baño maría, con cuidado de que el agua no llegue a tocar el bol de las claras.
  4. A fuego medio-alto, cocina la mezcla hasta los 60º-65º. Está listo cuando el azúcar se haya disuelto por completo. Remueve de vez en cuando, cuida de que el agua no toque el bol, o cuajará las claras y ten cuidado de no quemarte.
  5. Una vez alcance esta temperatura, retira del fuego, lleva a la batidora con la varilla, y comienza a batir.
  6. Esta parte del proceso puede llevar bastante tiempo, ya que estará listo cuando esté a temperatura ambiente. Comienza a batir a velocidad suave, y ve aumentando paulatinamente hasta llegar a velocidad máxima. Cuando esté blanco, brillante, mullido y espeso, estará listo.

Rellenar y montar:

  1. Vacia el centro de los cupcakes con un descorazonador de manzanas, y deshecha el centro. Puedes hacer con estos centros migas para decorar después.
  2.  Prepara una manga desechable con una boquilla de estrella grande, y rellena con una cantidad de merengue que puedas manejar. No la llenes del todo, no hace falta, puedes volver a rellenar con el resto después, lo importante es que puedas coger la manga con una sola mano.
  3. Comienza rellenando el centro, y después, sigue añadiendo crema, haciendo círculos, con la boquilla bien pegadita al cupcake, en vertical sobre él.
  4. ¡Decora como más te guste! Sprinkles, azúcar de colores, copos de nieve, miguitas de bizcocho…¡Y taca! ¡A comer!

Quiero desearte una MUY FELIZ NAVIDAD. 

Espero que estés disfrutando mucho de estos días. Aprovechando para reposterear, vaguear y ser feliz con las personas que traigan cosas bonitas a tu vida. Y, ya que empieza un año nuevo, aprovecha para sacar todo lo chundo de tu mundo y llena el espacio con todo lo que te haga feliz.

¡Que la vida sólo es una y no hay tiempo que perder con cosas que te roben el buen rollo!

¡Besitos inmensos!😍😋😘

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