Obsesión pastelera nº 3547…TARTAS BLANCAS.

Tartas blancas…o no tanto, porque ¿Y si lo que tienes en mente es una tarta de colores? Una tarta arcoiris como este Rainbow doodle birthday cake de Sweetapolita,  pues necesitas una receta que tenga un color lo más clarito posible, cercano al blanco, para que tus colores sean intensos y evitar que amarillos y ocres sean la base sobre la que tendrás que colorear.

Para estas tartas en las que el color es importante entran en juego las maravillas de la vainilla y la sobriedad elegante de los colores blancos y crema. Para que puedas crear una preciosa tarta blanca, o una tarta de los colores que tú quieras, y no de los colores que tú quieras + el color amarillo.

Tener una receta especial de crema de vainilla y una de WHITE CAKE O BIZCOCHO BLANCO DE VAINILLA es básico, por 3 razones:

1. No se vive sin una receta de vainilla excepcional. Dogma de fe.

2. Nunca sabes cuándo vas a sufrir un abceso incontrolable de “color-filia” y vas a necesitar una receta de bizcocho blanco, para poder teñirlo y conseguir colores vivos, vibrantes ¡Y del color que persigues! No del color deseado + el color amarillo de la yema del huevo o la mantequilla.

3. Si mañana se casa tu mejor amiga y quieres hacerle una tarta blanca puede que la emoción (o la resaca de la despedida de soltera) no te dejen tiempo para investigaciones.

Por eso, tener en tu haber una receta especial para TARTAS BLANCAS (O NO TAN BLANCAS) es como tener una buena receta de bizcocho de limón, cheesecake o cookies ¡Es el tuétano reposteril!😜🤡

Para una tarta blanca, completamente blanca por dentro y por fuera, tendrás jugar la batalla en dos campos: El bizcocho y la crema. Por eso, vamos a dividir para vencer 😉.

WHITE CAKE o BIZCOCHO BLANCO

¿Pero cómo va a ser blanco un bizcocho?

Bien. Siento decirte que el blanco puro, rollo Neutrex, blanco nuclear no será; ya que al fin y al cabo, ninguno de los ingredientes es 100% blanco. Generalmente es más sencillo conseguir una crema blanca, porque siempre PUEDES UTILIZAR PREPARADOS ARTIFICALES, o icing en lugar de buttercream.

Si puedes conseguir un tono cercano al blanco roto. Amarillo pálido, tan pálido que parezca casi blanco, un tono crema apagado similar al blanco roto.

¿Pero, y si lo quiero blanco puedo tenerlo?

Tanto en lo referente al bizcocho como a la crema de mantequilla, lograr tonos menos naturales, proporciona justo eso: resultados menos naturales. Ahora bien, si en una ocasión especial tu tarta tiene que quedar blanca, o al menos muy pálida, hay modos de “blanquear” bizcochos y cremas.

¿Pero al hornearlo no se tostará?

Sí. El exterior inevitablemente se tostará siempre. Y la cortecita tanto superior e inferior, como los laterales, serán del color de un bizcocho horneado. Esto es un problema, tanto si persigues el blanco, como para una tarta cuyo interior es de colores.

PERO TIENE SOLUCIÓN:

Una vez horneado, congela el o los bizcochos, para que la miga se compacte un poquito.

En el momento de montar la tarta, con un cuchillo de sierra, cuidado y paciencia, retira la parte tostada tanto de las caras como de los laterales del bizcocho. Para la cara superior e inferior puedes servirte de una lira, si tienes. De esta forma te aseguras de que las caras que servirán de base seguirán siendo rectas. Un corte irregular afectará a la estabilidad de tu tarta.

Para las caras laterales, trata de conseguir que el bizcocho siga siendo redondito; no le des hachazos si te pones nerviosa/o, que puede pasar; a mí nunca, pero a una amiga mía le pasó🤣🤣🤣.

Con paciencia, ve retirando la corteza tostada. Usa siempre un chuchillo de sierra y ve despacio. No importa si no te queda perfecto o se desmiga ligeramente. Puedes arreglar los pequeños desperfectos con crema de mantequilla cuando cubras la tarta.

Haber congelado los bizcocho te ayudará a que conserven un extra de humedad, además de que, si aprovechas cuando aún conserve algo de frío y consistencia para cortar las paredes (que se descongelarán lo primero), te resultará un poquito más sencillo.

Vale y ¿Cómo consigo un bizcocho lo más pálido posible?

Para preparar un white cake que sea BLANCO de verdad:

Conseguir un bizcocho blanco, sin descuidar el sabor y la textura es complicado; un bizcocho pálido es una tarea algo más sencilla.

Contando con que los bizcochos siempre se doran. Es inevitable.

Si quieres que tu tarta sea blanca por completo, o de un color, si lo que quieres es teñir la masa; un uso perfecto de las masas blancas, que cogen el tono que tú buscas y no el tono que buscas+ el amarillo del bizcocho, corta tanto la cara superior como los bordes del bizcocho. De esta forma obtendrás el interior pálido del bizcocho, o coloreado.

Así, retirando todas las zonas del bizcocho que se hayan dorado, te quedarán unas capas perfectamente blancas, o de un tono limpio.

WHITE CAKE

Puedes ver la entrada completa de BIZCOCHO DE VAINILLA PERFECTO aquí.

La receta de este bizcocho blanco está inspirada en el WHITE CAKE  de Sweetapolita, que puedes encontrar en su libro “The Sweetapolita bakebook“.

Su receta es absolutamente perfecta, pero, yo la he trasteado durante años, no siempre con buenos resultados; para, al final acabar haciendo un híbrido entre su Pastel Vanilla birthday cake, su White cake + un kilo y medio de experimentos personales.

En el resultado final, en lugar de utilizar huevo, utilizo sólo clara de huevo (como hace Rosie en su white cake):

  1. Utilizo vainilla en pasta en lugar de extracto puro-que es transparente, y no marrón-, y no contiene semillas ¿Por qué? Porque el sabor del extracto puro es muy bueno, pero más artificial. Y, ya que este bizcocho es de vainilla, a mí me gusta que sepa a la mejor vainilla que pueda conseguir; esta es: vainilla en pasta o las semillas de una vaina de vainilla. Sin embargo, puedes añadir extracto puro, incoloro. Esto es muy útil en las cremas, donde el color de la pasta de vainilla puede notarse más.
  2. Uso yogur griego con una cucharadita de zumo de limón en lugar de leche ¿Por qué? Porque la jugosidad que aporta esta imitación casera de la crema agria contiene un extra de acidez, de grasita y por lo tanto: un extra de jugosidad.
  3. En lugar de utilizar mantequilla, como Rosie en sus dos recetas, yo he utilizado una mezcla de aceite y mantequilla ¿Por qué? Porque los bizcochos de aceite siempre son algo más húmedos y suaves, además de que refrigeran mejor, y las tartas siempre se conservan refrigeradas. Pero entonces ¿Por qué  no utilizar sólo aceite? Pues porque este bizcocho de sabor suave a vainilla, agradece el delicioso sabor de la mantequilla, y la consistencia de su grasita de orígen animal.

LA RECETA…

Mi historial de fracasos y decepciones hasta lograr un bizcocho con el que sí estoy satisfecha, me lleva a, a diferencia de lo que suelo hacer, que es proponerte variaciones, sustituciones posibles y animarte a trastear las recetas (será porque no hay nadie más amante del trasteo que esta que soy yo); en esta receta me lleva a proponerte que sigas las indicaciones.

Es una receta en la que lograr el equilibrio ha sido producto de muchos ensayos y errores.

Los bizcochos de vainilla son traidores, porque son más delicados que bizcochos que lleven hortalizas o chocolate. Es fácil alterar la química de la receta y chafar todo tu trabajo con una miga apelmazada, un bizcocho seco o un resultado insípido. Cada ingrediente y cantidad tiene su por qué ¡Y te los voy a contar todos! Porque el pastelero expeditivo quiere saber por qué hace qué 😉.

Para empezar:

¿Qué truquillos puedo usar para “blanquear mi bizcocho”?

1. El primero es utilizar ingredientes lo más blancos y pálidos posible. Si no añades amarillos y naranjas a la mezcla, menor será el riesgo de que la masa tome este color.

Utiliza harina de repostería, que es más finita y su color es más claro. Además hay marcas cuyo color es más claro, más cercano al blanco, y otras menos. Si en tu experiencia sabes que hay una marca de color más clarito ¡Esta es la ocasión de que esto sea un valor!

Retira la yema de huevo, y usa sólo claras de huevo. Yo utilizo claras pasteurizadas, así no tiro yemas. No te preocupes por el equilibrio de grasa, ahora verás que está compensada.

Utiliza una grasa pálida, como aceite de girasol o almendras. Puedes utilizar mantequilla, yo la he usado en esta receta, mezclada con aceite. Una parte de cada. Bien batida con el azúcar su color es amarillo muy pálido, y aporta consistencia y sabor a un bizcocho muy delicado.

2. Blanqueadores: Igual que puedes añadir colorantes en gel para teñir un bizcocho de color, puedes añadirle un colorante en gel blanqueador como este de Wilton.

Se trata de un colorante blanco, que suele ser más útil para teñir cremas, pero puede añadirse, como cualquier otro colorante en gel a la masa. La trampa es que hay que añadir una buena cantidad para que el resultado se aprecie, lo que pone en riesgo el sabor y la textura, tanto de cremas como de bizcochos.

Yo nunca he probado es colorante, por lo que no puedo hablarte de los resultados. Para mí es suficiente con un bizcocho amarillo pálido, pero, si para ti no lo es, esta opción existe y puedes probarla.

3. Extracto puro de vainilla en lugar de vainilla en pasta. Puedes sustituir la vainila en pasta por extracto puro de vainilla, que es transparente y sin semillas…entonces ¿De donde saca el sabor a vainilla? Este es el punto en contra: el extracto transparente es una síntesis química. Pero tú eliges: evitar el color y las semillas, o no hacerlo. El sabor y aroma del extracto puro son agradables también, pero artificales ¿Qué se le va a hacer?

AHORA, CONSEGUIR UN BUEN BIZCOCHO: QUE NO TE CIEGUE EL BLANCO…

Vainilla, delicadeza y sabor

Para mí, sirva sólo como opinión, los dulces de vainilla han de ser más finos, más delicados, más elegantes. Como lo es la vainilla. Por eso, además del color, en esta receta he buscado que la miga del bizcocho fuera suave, fina y aireada. Bien ¿Cómo lo consigues?

Ingredientes secos:

Utiliza harina de repostería. Yo utilizo harina común en muchas de mis recetas. Las harinas ricas en proteínas dan como resultado bizcochos consistentes y densos, y esto es genial en recetas que llevan una parte importante de ingredientes húmedos, purés de fruta…pero no en esta receta.

¿Por qué? Porque utilizar harinas flojas (bajas en proteínas, como el gluten) ,te ayudará a lograr bizcochos con una miga mucho más fina y delicada.

Experimentar con el tipo de harina es de las cosas que más conocimientos requiere en repostería; no es un campo vedado para reposteros aguerridos, pero altera el resultado mucho más, y no siempre sabes qué estás modificando. Las proteínas son así, invisibles, pero muy poderosas en tus bizcochos. No puedes señalarlas con el dedo, pesarlas o cuantificarlas con exactitud, ya que el porcentaje de gluten que contiene un tipo de harina tampoco es una cifra exacta, varía de una marca a otra, y las indicaciones según clase son aproximadas.

En caso de que no tengas harina de repostería, puedes retirar una pequeña parte y añadir almidón de maíz (maizena); pero yo te recomiendo harina de repostería para esta receta.

Añade un poquito de vainilla en polvo, puedes comprarla aquí. Es un ingrediente un poco caro, pero dura mucho, ya que, generalmente añades muy poquita cantidad, y el sabor que da a los dulces es delicioso. Media cucharadita será más que suficiente.

Aunque las pequeñas semillas deshidratadas se verán, el sabor es tan importante como la estética, creo yo. Puedes omitirla si quieres evitar las semillas.

Utiliza azúcar blanco. Utilizar azúcar granulado aporta más humedad al bizcocho que sustituirla por azúcar glas. Utilizar azúcar glas hace que esta se integre mejor y se note menos, pero seca ligeramente más el bizcocho.

Huevos: Esta receta sólo lleva claras de huevo. ¿Por qué? Porque es un white cake, y los bizcochos elaborados con yema de huevo son de un color más amarillito.

Es indiferente que utilices claras pasteurizadas que desclares tú mism@ los huevos; vas a cocinar la masa, así que no hay riesgo alimentario. Vas a incorporar las claras de dos formas diferentes, para conseguir de ellas todos sus poderes. La mitad, mezclada con los ingredientes humedos, y la otra mitad montadas a punto de nieve. Humedad+estructura+aire extra ¡Viva el huevo!

¿Grasa? Esta vez, sí, esta vez ¡Mantequilla colega!😎 Yeah. Porque tú lo  vales y tus invitados también. Pero, una tercera parte de la grasa añádela en forma de aceite de giraso¿Y por qué? Por su humedad. Los bizcochos elaborados con aceite son más humedos y blanditos. ¿Y de oliva? En este caso es preferible que utilices un aceite pálido e insípido, que respete el sabor protagonista: la vainilla y el color protagonista: el blanco.

¿Puedo hacerla con mantequilla nada más? Puedes preparar la receta con mantequilla unicamente. No habría problema. ¿Por qué en esta receta funciona sustituir aceite por mantequilla de manera equivalente y en otras no? Porque has restado grasa de los huevos, ya que no llevan ni una yema de huevo, sólo 390 gr. de mágicas claras de huevo.

La cantidad de mantequilla sería bastante grande. 400 gr. de grasa. Eso sí.  Por esta razón yo utilicé ambos tipos de grasa: líquida insaturada vegetal y grasa saturada de origen animal ¿Hay que comer de todo, no?😜

¡Hidratación!¿Qué tiene un extra de grasa, ácido láctico y bácterias maravillosas que reaccionan con leudantes como el bicarbonato? ¡Yogur griego! Mezclado con el zumo de una lima, para conseguir una versión casera, a medio camino entre la crema fresca y la crema agria. El hacedor mágico de jugosidad bizcochera. Como buttermilk un poco más graso.

Vainilla, vainilla, vainilla, lima y almedras: ¡Saaaaabor!

Ya has puesto sabor en los ingredientes secos: media cucharadita de vainilla en polvo. Ahora vamos a añadir el resto del sabor a la grasa. Si tienes una vaina de vainilla ¡Su día de lucirse ha llegado! Lava la vaina muy bien, abréla con cuidado por la mitad y raspa las semillas con una puntilla. Añádelas a la mantequilla mientras se está cremando. ¿Y si no tengo vainilla en vaina? Pues dos cucharaditas de vainilla en pasta ¿De cuál? De esta, no busques más.

Puedes añadir una cucharada de vainilla en pasta y otra de extracto puro. También puedes

Añade, junto a la vainilla, a la mantequilla, la ralladura de un lima, y, opcionalmente, extracto de almendras. Combina muy bien con la vainilla, y contribuye a que el sabor del bizcocho esté más equilibrado. Complementa de maravilla cuaquier cake de sabor suave. Si no tienes extracto y sustituyes parte del harina por harina de almendras, el efecto es similar.

Bizcocho de vainilla:

Para tartas, no olvides forrar el molde. La base siempre, con un disco de papel sulfurizado (¡El otro día ví en el instagram de Bea Roque que se venden ya cortados!). Y, si el molde no es desmontable, forra las paredes también.

Si estás pensando en hacer un layer cake, echa un vistazo a este paso a paso, posts útiles de las reposteras más molonas y algunos libros muy chulos.

Ingredientes:

400 gr. de harina de repostería

15 gr. de levadura química

15 gr. de bicarbonato sódico

7 gr. de sal (1 cucharadita + 1/2 cucharadita)

1/2 cucharadita de vainilla en polvo

425 gr. de azúcar  blanco (granulado)

390 gr. de clara de huevo

250 gr. de mantequilla a temperatura ambiente

150 ml. de aceite de girasol

la ralladura de una lima

2 cucharaditas de vainilla en pasta

Opcional: 1 cucharadita de extracto de almendras

380 gr. de yogur griego

el zumo de una lima mediana

Preparación:

  1. Precalienta el horno a 175 º. Prepara el molde: forra con un disco de papel sulfurizado la base, y si el molde no es desmontable, forra también las paredes del molde.
  2. Pesa, mezcla y tamiza juntos: el harina, los leudantes, la sal y la vainilla en polvo. Reserva.
  3. Mezcla el yogur griego con el zumo de lima.
  4. Comienza a batir la mantequilla a velocidad media-baja. Añade el azúcar y bate 10-12 minutos. Sube la velocidad paulatinamente, hasta batir a velocidad alta.
  5. Añade la vainilla, el extracto de almendras y a ralladura de lima. Bate para mezcla e incorpora, sin dejar de batir, añade el aceite de girasol, batiendo a velocidad media, en forma de hilito y en varias adiciones. Añade un poquito, cuando veas que se ha incorporado, continua.
  6. Mezcla el yogur griego con la mitad de las claras y reserva el resto.
  7. Retira el vaso de la batidora, y batiendo a mano, incorpora los ingredientes secos, alternándolos con el yogur+claras.
  8. Mientras haes esto, monta las claras a punto de nieve en la batidora.
  9. Con movimientos envolventes, y mezclando suavemente, incorpora en dos veces las claras de huevo a punto de nieve. Sobre todo la última adición hazla mezclando muy suavemente.
  10. Llena los moldes: para mis moldes de 10 cm. yo horneé 250 gr. de masa en cada molde. Puedes variar el tamaño del molde y la cantidad de masa ajustando también el tiempode horno.
  11. Hornea 25 minutos. Estará listo cuando al pincharlo el palito salga seco, o casi, y con alguna miguita.

Conservación:

Al llevar una buena cantidad de grasa y azúcar este bizcocho se conserva jugoso hasta una semana más. Si vas a preparar una tarta con él, envuelve con film y congela. Ayuda a compactar la miga y hace que los bizcochos conserven mucho mejor la humedad. Además de proporcionarte bizcocho siempre que quieras.

Swiss merengue buttercream de vainilla:

Para tratar de conseguir una crema EXTRA-BLANCA, hay distintas estrategias. El color de la crema depende, como ocurre con el bizcocho, de sus ingredientes. Si la crema lleva una mayor cantidad de mantequilla o si se trata de una mantequilla muy amarillita, la crema será menos blanca. Si utilizases una buttercream americana, la cosa es más sencilla, batir aclara la mantequilla y añadir una cantidad bien grande de azúcar glas también. Y, siempre puedes recurrir al uso de blanqueador.

Por si este tema de BLANCO, BLANCO LO QUIERO BLANCO es TU TEMA, te dejo aquí un post muy completo y exhaustivo sobre cómo conseguir “BUTTERCREAM ULTRA BLANCO” del BLOG DE LUZ ÁNGELA, en el que puedes encontrar todos los trucos, estrategias e incluso una curiosidad muy interesante sobre cómo la TEORÍA DEL COLOR puede ayudarte a mitigar los efectos del amarillo de la mantequilla.

La crema de mantequilla de merengue es infalible y súper estable. Si sueles prepararla, quizás quieras utilizar tu propia receta y tu método. Con las cantidades de la receta puedes elaborar una de tarta pequeñita.

En caso de que te sobre, el merengue se conserva hasta 1 semana en la nevera en un recipiente hermético o en una bolsa para congelar y puedes conservarlo congelado hasta 3 meses. Recuerda escribir siempre la fecha y el sabor; así nunca te equivocas.😉

Si es la primera vez que vas a prepararlo, puedes echar un vistazo a este post.

Hay muchas recetas, y las cantidades y proporciones pueden variar. Una receta estandar sería: LA MITAD DE CLARAS QUE DE AZÚCAR Y LA MISMA CANTIDAD DE MANTEQUILLA QUE DE AZÚCAR. Esta es una versión simplificada, que puede ayudarte como punto de partida. A partir de aquí, existen muchas pequeñas variaciones, aunque los resultados son, siempre que se respeten las reglas, muy parecidos.

En esta receta, yo reduje ligeramente la cantidad de mantequilla, añadiendo la cantidad mínima con la que logré que montará. Esto quiere decir que, una vez que consigo que monte, ya no añado más mantequilla. Este ejercicio de paciencia consiste en añadir la mantequilla poco a poco, hasta que observes que la crema comienza a parecer cortada. A veces la crema, si está bien elaborada, y la temperatura de la crema y la mantequilla era la correcta (juego de suerte y equilibrio…y potra, mucha potra…) monta con una cantidad de mantequilla menor. Si no ocurriese, añade unos cuantod daditos más de mantequilla. Y espera batiendo a velocidad moderada. No es necesario batir a máxima velocidad durante todo el proceso. Es preferible mantener una velocidad modearada y constante, hasta que monte. Entonces sí, bate unos minutos a velocidad máxima.

Ingredientes:

300 gr. de claras de huevo (preferiblemente pasteurizadas)

600 gr. de azúcar blanco

4o0-500 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.

*Fresca pero no fría. Esto es importante, porque si la mantequilla está demasiado caliente, es más probable que la crema se corte durante la emulsión. En cualquier caso, no pasa nada. Si se corta, sigue batiendo, no importa, es parte del proceso de lograr unir grasa y agua.*

Una pizca generosa de sal, preferiblemente recién molida.

1 cucharadita de vainilla en pasta, yo utilizo esta.

2 cucharaditas de extracto puro de vainilla, como este.*

*La vainilla es un ingrediente caro, sobre todo en los dos últimos años, en que su precio subió muchísimo, sin embargo es algo en lo que no conviene escatimar. La diferencia entre utilizar una vainilla cualquiera, como la que compras en el súper, o una pasta y extracto de la mejor calidad que puedas permitirte es increíble, se nota muchísimo. Por eso, si puedes, no te cortes en invertir un poquito más en vainilla. Es cara, pero dura bastante.

Te he dejado el enlace a Alma’s cupcakes, porque ellas mantuvieron el precio el año pasado, cuando se encareció tanto. Esta marca es la mejor, la que utilizan todos los reposter@s experimentados y en la tienda de Alma se esforzaron en no darle la tercera subida de precio, que puso el tarrito a 16 euros en otras tiendas.*

Preparación:

  1. Limpia todo lo que vayas a utilizar con zumo de limón: el bol o boles (que sean de cristal o de metal, evita el plástico). Humede un pañito con zumo de limón y limpia también las espátulas, las varillas, etc…
  2. Pesa y mezcla el azúcar y las claras de huevo.
  3. Ponlas al baño maría, a fuego medio-alto, mientras remueves con frecuencia. Calienta hasta que se haya disuelto por completo el azúcar. Para esto lo ideal es utilizar un termómetro de azúcar. A los 60- 65º el azúcar se habrá disuelto por completo. Remueve bien, para comprobar que no queda ningún granito de azúcar; esto es muy importante ya que, si quedan granitos de azúcar, se notarán en la crema.
  4. Una vez que se haya disuelto el azúcar por completo, retira del fuego y lleva a la batidora. Comienza a batir a velocidad suave.
  5. Tendrás que batir hasta que el merengue se enfríe y esté muy brillante, grueso, denso y esponjoso; y el bol de la batidora esté a temperatura ambiente. Este paso suele llevar un tiempo, tendrás que batir de velocidad suave a velocidad alta, incrementando paulatinamente la velocidad, unos 20 minutos-media hora, según tu batidora.
  6. Mientras puedes cortar la mantequilla en cubos pequeños, y reservarla fresca. Si la sacaste horas antes, o cuando comenzaste a preparar la crema, puede haberse calentado demasiado (sobre todo si es verano), por eso puedes volver a meterla unos minutos en la nevera y sacarla 5-10 minutos antes de comenzar a añadirla a la crema.
  7. Una vez que, al tocar el bol con la mano, notes que está frío, que ya no está caliente en absoluto, es el momento de comenzar a añadir la mantequilla. Con la crema a temperatura ambiente y la mantequilla FRESCA, no fría, ni demasiado suave o aceitosa, ve añadiendo cubito a cubito, uno cada 10 sg. aproximadamente. Continua hasta añadir toda la mantequilla.
  8. SI LA CREMA PIERDE MUCHO VOLUMEN, ESTÁ CASI LÍQUIDA: Es posible que empezases a añadir la mantequilla demasiado pronto, y la crema aún estuviese caliente, o que fuese la mantequilla lo que estuviera demasiado caliente. PERO NO PASA NADA, es normal y suele pasar. Lleva la crema a la nevera 20 minutos, después saca de la nevera y continua batiendo. Se recuperará sin ningún problema.
  9. TIENE ASPECTO DE HABERSE CORTADO: Es muy frecuente que pase, tanto que, incluso se considera parte del proceso. La crema de mantequilla de merengue es una emulsión, estás uniendo agua y grasa, y se resisten a estar juntos, pero TAMPOCO PASA NADA: continua batiendo, está a punto de montar. Cuando parece más cortada estás a 5 minutos de una crema perfecta.
  10. Dale un batido a velocidad máxima de un par de minutos y ¡Deliciosa crema de mantequilla de merengue!
  11. Una vez que la crema tenga un aspecto cremoso y suave, como un helado, brillante y cremosa, añade la sal y la vainilla.
  12. Si vas a montar días despues: guarda la crema en un recipiente hermético o en una bolsa para congelar, y listo. Yo, pongo la bolsa como una manga pastelera, dentro de un baso de batidora o una jarrita, y voy pesando la crema: con 1kg.  de crema de chocolate tendrás suficiente para montar y rellenar una tarta de 15. cm-18 cm. de diámetro; ( horquilla entre 750 gr.-1.200 gr., según el tamaño de la tarta y la cantidad de crema que pongas) de esta forma, si aún te sobra crema, puedes repetir la operación y guardar otra bolsa pesada para unos cupcakes, o para otra tarta (si es poquita cantidad, igualmente puedes usarla como decoración o para rellenar una sóla capa en combinación con otros sabores…).
  13. Puedes conservarlo en la nevera si vas a montar la tarta a lo largo de la semana. Antes de utilizarlo déjalo un par de horas a temperatura ambiente, y bátelo antes de utilizar, hasta que tenga el mismo aspecto de un helado brillante y cremoso.
  14. Si vas a congelar: hasta 3 meses puedes congelarlo y seguirá estando perfecto. Anota la fecha, te ayudará a recordar cuándo lo hiciste y así no se echará a perder.

Si has llegado hasta aquí, y ante la idea de montar la tarta te surge alguna duda, puedes seguir un paso a paso súper sencillo, que te dará fuerza y coraje para lanzarte a por tu primera tarta, o, para resolver cualquier dudilla que puedas tener. Mis tartas aún tienen que mejorar mucho, pero que sirvan todos los fallos, errores, catástrofes y dramas reposteriles por los que yo he pasado para decirme, a mí misma y a ti, que ¡La próxima tarta es la buena!

TARTAS: CÓMO MONTAR UN LAYER CAKE PASO A PASO + ALGUNOS LIBROS Y POSTS MUY CHULOS DE LAS MEJORES REPOSTERAS

¡Besitos inmensos pasteler@ amig@!

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