¿Sabes esos viajes que haces sin moverte del sitio?

Esos viajes que haces despiert@ mientras estás en el trabajo; viajes mientras te tomas un café con la mirada perdida; ¿Esos viajes que puedes hacer con un libro?

¡Pues de uno de esos viajes vengo con este pie de chocolate y calabaza! Y que viaje ♥😍♥.

Vengo de un viaje maravilloso al mundo de Linda Lomelino, autora del blog Call me cupcake, y de mis libros favoritos. Dentro de mi sobredimensionada biblioteca repostera (Señor/Buda/Fuerzauniversalquegobiernaselmundo, dame mesura o ¡Dame más espacio en casa! 🤣) tengo una cesta con mis libros favoritos. En esa cesta viven los libros de Linda; pero, con este libro creo que necesito una repisa/santa santorum donde glorificar libros verdaderamente especiales. Libros de magia. Libros especiales para viajar a mundos a los que no llega el tiempo ni el espacio que rige la realidad. En esta repisa pondré “Lomelino’s Pies: A sweet celebration of pies, galettes and tarts”.

En el mundo mágico que Linda atrapa en este libro, puedes encontrar:

(Además de un libro impreso en un papel maravilloso, en el que se ha cuidado hasta el último detalle #pasionporelpapelmate #losdetallesimportan #hayquecuidaralosautores); fotos maravillosas, en las que la luz natural juega a ser sobrenatural y ¡LAS RECETAS DE TARTAS Y PIES SON LAS MÁS CHULAS DEL MUNDO MUNDIAL!

Divertidas y preciosas. Old school reinventado. Con fruta. Con chocolate. Con crema de limón. Tartas de merengue y crema ¡Una tarta de merengue que se cocina a la vez que el pie!

Aaaaaay…😍 ¿Te he comentado que me gusta el libro? ¿Y que no soy intensa?😂 #fenomenofan

Bien. Pues en mi viaje por el mundo de Linda, imaginé una mezcla de las recetas que más me han gustado ¡Porque no podía elegir! ¿Cómo hacerlo?

El primero es un pie por el que llevo esperando este libro desde que salió en sueco: el cinnamon roll pie with apples ¿Esta idea existía antes de que Linda la preparase? No lo sé, pero me parece una idea tan genial, creativa ¡Tan deliciosa! Que lagrimones como puños me han caído durante este año de espera.

Por si la idea de una tarta en la que la masa (doble, como habrás visto si has ido a la publicación enlazada) está rellena de canela, como los cinnamon buns, junto a un delicioso relleno precocido de manzanas, canela y dulce de leche (OMG!!! Mi capacidad para creer en una realidad metafísica ha nacido de esta tarta 🤣), en el libro, además encontré un pastel de calabaza y chocolate ¡Calabaza con chocolate! ¡Mi favorito! –Desmayo cual Dama de las camelias-.

¿Qué hacer? Excitación. Pánico. La sensación que tenías cuando estabas en plena fiesta bestial de cumpleaños infantil cuando tenías 8 años recorría mi sistema nervioso ¿Elegir? No podía.

Así que, aunque dejo pendiente en mi lista pastelera probar la receta del Cinnamon roll apple pie de Mrs. Lomelino, tal y como ella la concibió…

¡Me lancé a intentar su propuesta de rellenar la masa de la tarta, preparando una tarta de calabaza con chocolate, en la que la masa del pie son rollos de chocolate!

Inmersa en mi delirio de azúcar y pie, he aprovechado esta receta para probar varias cosas con las que hace tiempo que tenía ganas de experimentar, y que ¡Me muero por compartir contigo!

Esto es una Pie party, y quiero invitarte a celebrar conmigo que las tartas que más molan del otoño están de enhorabuena porque Linda Lomelino les ha hecho un homenaje fantástico, lleno de magia, de luz y subexposición jugando con azúcar, glaseados brillantes y deliciosos rellenos de frutas.

¡Venga! ¡Vámonos de Pie Party!

Experimento #1: La masa del pie

Pie/ Pay: tarta de masa similar a la masa quebrada. Una masa de harina y mantequilla, que a penas lleva azúcar. La clave para que estás masas queden absolutamente deliciosas es preprarlas con todos los ingredientes muy fríos, trabajarla tratando de no manipularla en exceso y devolviendo siempre al frío mientras vas llevando a cabo los pasos para preparar la tarta ¿Por qué? Porque tu objetivo será que haya trocitos de mantequilla sin derretir ni integrar por completo, que durante la cocción generarán vapor y darán lugar a la formación de pequeños “bolsillos” de aire = las capas que harán la masa crujiente y hojaldrada.

Desde que preparé mi primer pie, siguiendo a Bea Roque, en su libro “Delicias para compartir”, me picaba la curiosidad una receta: La receta que utiliza Bea.

En su libro Bea explica que tradicionalmente la masa de pie se preparaba con una mezcla de mantequilla y manteca.

Esta mezcla de grasas, la grasa de la leche, sólida, sabrosa y con cuerpo, y otra materia grasa más suave, es una mezcla que encuentras con frecuencia en recetas americanas, salvo que las reposteras modernas utilizan margarina (shortening) en lugar de manteca. La manteca no es muy popular hoy en día. En nuestro mundo de calefacción y trabajos de 8-10 horas sentados sobre nuestras posaderas, la grasa pura pierde su sentido vital de adaptación y defensa a temperaturas muy bajas y almacenamiento de grandes cantidades de energía. Por eso, cuando lo leí, pensé: “¿Manteca? Ni de broma.”

Pero, hace unos días, paseando en busca de mi mantequilla favorita ¡Vi manteca! -Recuerda que he estado presa de un delirio de pie– y la compré.

Y la probé para preparar la masa, utilizando una mezcla de mantequilla y -una pequeña parte de la grasa (o no tan pequeña)- de manteca de cerdo.

Y, -oh, maldita- me ha dado un resultado fantástico. La suavidad de la manteca hace que la masa esté extra-suave; trabajarla es increíblemente sencillo, tanto al preparar la masa, como al estirarla. Pero -Oh, maldita (otra vez)- el resultado una vez horneado es aún mejor; una corteza llena de capitas, que recuerda incríblemente a la textura del hojaldre y cuyo sabor no es en absoluto distinto de una receta en la que hubiese utilizado margarina.

Ay, la vida es traidora. Y, resulta, que como explica Bea, la manteca contribuye a que la masa quede más crujiente, no añade ningún sabor extraño, y para mí (renegaré de esta afirmación ante según que amig@s míos😂😜) ha sido la mejor masa de tarta que he hecho nunca.

*Bea utiliza una mezcla 50-50% de mantequilla y manteca. Yo utilicé un poquito más de mantequilla y resté una pequeña cantidad a la manteca.*

Utilicé la receta de la masa de Linda, aunque, la suya está en onzas, libras y tazas (algún “pero” tenía que tener el libro), pero ¡El primer libro de Bea trae una maravillosa tabla de conversiones! que, por otro lado, puedes conseguir a poquito que googleés “convertir tazas en gramos”. De todas formas, mi receta está en gramos ¡Así que ya está la conversión hecha!

Para que lo veas con tus propios ojos…¿Aprecias alguna diferencia en una masa preparada con manteca? Yo no, salvo que es ligeramente más suave, ya que, en frío, la manteca se mantiene algo más blandita que la mantequilla.

Experimento #2: El relleno de calabaza

Para este pie de calabaza probé dos rellenos. El primero fue el de Anna Olson. El que publica en su libro “Repostería con Anna”. Me encantan las recetas de Anna, su programa y su libro. El año pasado en el encuentro que hizo en la presentación de su libro en una librería especializada de Madrid, la organizadora me contaba que, además, es un encanto y ¡Lo que yo he gozado con maratones findesemaneros de su programa: Repostería con Anna Olson no lo sé nada más que yo -horas de repostería en la TV😍-!

Su receta para el relleno no lleva nata, y, en su lugar, lleva leche condensada y una cantidad más pequeña de azúcar, para equilibrar la dulzura. El resultado es un relleno sorepredentemente suave, no excesivamente dulce, pero muy equilibrado.

Sin embargo, probé un segundo relleno ¡Porque yo quería dulce, intensidad, sabor a Pie party! Esto quería decir: el relleno de Sally, autora de Sally’s baking addiction.

Debo decirte que para mí Sally es la reina del otoño (y mi compañera de trayecto en el metro siempre que publica). Porque ¡Le encanta hacer dulces de calabaza y pies! Nos hace llegar el auténtico sabor estadounidense de esta época del año. La celebración del Thanksgiving day. Jornadas llenas de pies, tartas, cupcakes ¡Todo de calabaza!

Vamos, que escribe uno de mis blogs favoritos. Su forma de escribir es cercana y divertida. Me pone de buen humor, y por eso me encanta. Me lo paso como una enana con todos sus posts, y la verdad es que no me pierdo uno. Por eso, hace un año que su Slab pumpkin pie (Alimenta un regimiento/ Feeds a crowd) está danzando en mi espíritu pastelero. Y ¿No tienes precisamente una tarta de calabaza entre manos? ¡Pues la receta de Sally era inevitable!

Como su receta es, tal como ella describe: para alimentar a un regimiento, yo la reduje a la mitad, y aún un poquito más la cantidad de puré de calabaza. Y, después ¡La mezclé con la receta de Linda de calabaza con chocolate! -Ala, sin vergúenza ni moderación ninguna-.

Para hacerlo, sólo tienes que preparar el relleno de calabaza y separar 1/3. A este tercio añádele 3 cucharadas de cacao.

A la hora de poner el relleno en el molde, preparado con la masa -que será de chocolate rolls– ve añadiendo cucharadas o tazas de relleno, a modo de capas. Ve intercalando ambos rellenos: un taza de relleno de calabaza y una taza de relleno de chocolate, hasta llenar aproximadamente 2/3 del molde cubierto con la masa.

¿Por qué 2 /3 ? Porque este relleno se dilata un poquito durante la cocción, y puede rebosar.

Una vez que hayas añadido el relleno, con la puntita de un cuchillo, o con un palito de brocheta, un cake tester, lo que tengas a mano, ve trazando “dibujos”, “rallando” el relleno, para lograr un efecto amarmolado.

El resultado es una mezcla entre el sabor del relleno de calabaza, especiado y suave, y el sabor extra-chocolateado de la parte del relleno que lleva cacao ¡Está de muerte! Te prevengo.😉

Experimento #3: Estirar, rellenar y formar una masa con rollos:

Chocolate roll pie shell

La parte más chula de esta masa es que:

¡Es un dulce en sí misma! Podrías incluso parar aquí. La preparas, rellenas, enrollas y horneas ¡Y a comer! No te hace falta más.

Sin embargo, si te animas a utilizarla para cubrir la base del molde, y haces con ella la masa para cubrir el relleno ¡El resultado va a ser de vicio muy malo!

Al principio, al menos a mí, me resultó intimidante el proceso. Pero, luego, resultó que para nada fue tan complicado como esperaba. Es cierto que sí es un proceso elaborado, porque añades algunos pasos más a la preparación de la tarta…sin embargo ¡Merece la pena! El resultado es increíble.

Tanto para este pie, como para cualquier otro, es preferible que prepares la masa en la víspera, y dejes que repose una noche en la nevera. Trabajarla te resultará mucho más sencillo así. En caso de que no te de tiempo a hacerlo, puede ser suficiente con que dejes que repose refrigerada unas horas ( 2 o 3).

Pensando en el caso ideal, partiremos que dejaste preparada tu masa de pie y tu relleno de chocolate la noche anterior ¿Por qué también el relleno? Porque, en caso de que lo hagas en el momento, debes esperar a que la mantequilla derretida se enfríe para utilizarla como relleno de la masa. De lo contrario la masa se calentará, la mantequilla -las preciadas perlitas de mantequilla que debes mantener frías y enteras hasta el momento de hornear- se derretirán, la masa estará pegajosa, el resultado será un fiasco…y toda una serie de catastróficas desdichas asolará tu precioso trabajo.

Por eso, es MUY IMPORTANTE, que el relleno esté templado, practicamente a temperatura ambiente, cuando vayas a cubrir la lámina de masa que enrollarás después.

Con la masa bien fría, que ha reposado unas horas/ toda la noche en la nevera y el relleno de chocolate preparado y a temperatura ambiente o, como mucho, ligeramente tibio (para que sea más manejable) ¡Vamos a enfrentarnos a la parte intimidante, que no lo será tanto! Ya verás😉.

Estirar la masa:

 

  1. Saca la masa de la nevera y divídela en dos partes iguales. Deja que repose unos minutos fuera, para que no esté tan dura. La masa será perfectamente manejable si está ligeramente fría. Según vaya calentándose se volverá más pegajosa, blanda y poco manejable. Por eso: EL FRÍO SERÁ TU ALIADO PARA TRABAJAR SIEMPRE QUE PREPARES PIE.
  2. Enharina tu mesa de trabajo. Para que la masa no se pegue -que lo hará- necesitas harina extra; sin embargo, no quieres que la masa absorba un montón de harina extra, que nadie ha invitado a formar parte de la masa. Para paliar esto yo utilizo dos estrategias: la primera es utilizar para enharinar un tipo de harina distinta Y MÁS FINA que el harina que he usado para elaborar la masa. En este caso enharina tu superficie de trabajo con harina de repostería (aunque te servirá también harina de maíz o de arroz) puesto que la masa lleva harina común. La segunda es la más importante: hazte con UNA BROCHITA, para distribuir el harina por la mesa evitando “pegotes”, para retirar los pegotes adheridos a la masa y esparcir una capa fina y uniforme, que evitará que se pegue, sin saturar la masa, y para enharinar el rodillo. La masa será más pegajosa si está caliente o si le añadiste demasiada agua.
  3. Comienza a estirar la masa con el rodillo: para evitar que la masa se pegue, ve estirando mientras vas girando la masa, es decir: pasa el rodillo una vez estirando la masa hacia fuera, pasa el rodillo una vez estirando la masa hacia a ti, y gira 1/ 8 de circunferencia. Repite unas cuantas pasadas y entonces dale la vuelta a la masa. Pasa la brochita para retirar el posible exceso de harina, los pegotillos y esas cosas, y continua estirando. Unas cuantas pasadas intercaladas con giros frecuentes, y das la vuelta a la masa. Pasas la brochita por la masa y por la mesa, y continuas. ¿CÓMO PUEDES LEVANTAR LA MASA SIN RIESGO DE QUE SE ROMPA? Cuando quieras levantar la masa no la cojas por los extremos y la levantes, porque es frágil y podría romperse. Para hacerlo, coloca el rodillo a la mitad del disco, dobla la masa sobre él y utilízalo para levantar o trasladar la masa.
  4. Para este pie, en lugar de un círculo, necesitas un RECTÁNGULO, de aproximadamente 25 cm. x 15 cm. Estira hasta lograr estas medidas aproximadas. Corta los bordes, para que enrollar te resulte más sencillo. Pero ¡No tires los recortes de masa! Puedes reutilizarlos. Retira con la brochita el posible exceso de harina, envuelve en film y devuelve a la nevera. Te pueden servir más tarde para decorar la tarta. Puedes estirarlos de nuevo y cortar algunas formas que te gusten, o unirlos a la masa restante.

Rellena la masa:

  1. Con el relleno de mantequilla y cacao templadito, casi a temperatura ambiente, puedes empezar a rellenar. Añade a cucharadas o vierte la mitad del relleno y reserva la otra mitad para la masa restante, con la que harás el segundo rollo.
  2. Una vez que tengas la cantidad de relleno que quieres sobre la masa, extiéndelo utilizando una espátula, un cuchillito o una brocha de silicona. A mí me resultó más sencillo hacerlo con una brochita de silicona.
  3. Extiende el relleno hasta quedarte a un par de centímetros del borde, para que no rebose al enrollar la masa.
  4. Enrolla la masa sobre sí misma, empezando por un extremo y recorriendo el lado más largo mientras enrollas. Presiona suavemente para que vaya pegándose.
  5. Una vez enrollada la masa, tienes tu primer rollo, refrigera la masa 15 minutos, antes de cortarla en rodajas.
  6. Continua con la masa y el relleno que reservaste, para formar un segundo rollo de la misma manera que has hecho este.
  7. Yo refrigeré 15 minutos los rollos, y, después, los dejé 5 minutos en el congelador, para que estuviesen bien firmes antes de empezar a cortar.

Preparar los rollos de chocolate y hacer con ellos una corteza para la tarta:

Una vez frío, el relleno que está hecho de cacao y mantequilla se endurecerá, y hará el rollo de masa fría aún más firme. Por lo que cortarlo (parte del proceso que yo temía) es súper sencillo: SIEMPRE QUE TENGAS LA MASA Y EL RELLENO BIEN FRÍOS. Si al intentarlo te cuesta, mete el rollo en el congelador 10 minutillos más.

Con el rollo frío, empieza a cortar rodajas de 1 o 2 cm. Cuanto más finitos te salgan, más fina será la masa, aunque, como después vas a pasarles el rodillos por encima, podrás dejarlos más finitos, y su grosor extra te ayudará a que al aplastarse se unan entre sí, sin desmontarse.

Corta ambos rollos en rodajas.

Coloca las rodajas sobre una hoja de papel de horno, para que te resulte más sencillo colocar depués las láminas de masa sobre el molde y sobre la tarta rellena, y aplástalos con suavidad para que se peguen entre sí, y formen una lámina. Yo creí que este paso me costaría un montón y que podrían surgir problemas para conseguirlo, pero no fue así. Con los rollos fríos antes de cortar, utilizando el papel de horno, y estirando con cuidado fue súper sencillo.

Reserva la lámina que cubrirá el pastel en la nevera y forra el molde con la otra. Vuélcala directamente con el papel de horno, y despégalo una vez colocada en el molde. Ve ajustando con los dedos, hasta que los extremos de la masa queden bien ajustados a los bordes del molde. No importa si cuelgan un poquito por los bordes. Si esto ocurre, corta el exceso con un cuchillo, pasándolo perpendicular a la masa y sirviéndote del borde del plato como guía.

Reserva refrigerado hasta que vayas a rellenar.

Una vez que pongas el relleno en la masa, cubre con la lámina que guardaste en la nevera, de la misma manera que lo hiciste con la corteza inferior, volcando la lámina sirviéndote del papel de horno. Ajusta la lámina superior de masa con las yemas de los dedos, presionando los extremos. Puedes utilizar una brochita humeda, para poner un poquito de agua en el borde de la masa base, y que se pegue mejor la masa superior.

Puedes doblar los bordes para hacer una corteza bonita con las yemas de los dedos, o, como hice yo, cortar tiras con los recortes de masa sobrante (los que guardaste mientras hacías los rectángulos) para hacer una trenza, y pegarla al borde con un poquito de agua.

Una vez que termines de cubrir, cerrar y decorar. CONGELA EL PIE 15 MINUTOS ANTES DE HORNEAR.

Es esencial que el pie esté frío antes de hornearlo. Sobre todo si has trabajado para hacer una corteza bonita y elaborada (cuando haces enrejados o trenzas, se desharán si metes la tarta en el horno sin refrigerar primero). En este momento enciende el horno a 190º.

Estos 15-20 minutos en que el pie estará en el congelador, el horno tendrá tiempo de alcanzar la temperatura deseada.

Justo antes de hornear (nunca antes) pinta con un baño de huevo, huevo + leche, huevo + nata…hay muchas fórmulas para glasear el pie y lograr un cabado brillante. Espolvorea con una mezcla de azúcar blanco, panela y azúcar blanco, generos@ 😉

Añade también escamas de sal si te sientes saleros@, el contraste y el crujiente que aportan es delicioso.

Entonces ¡Al horno con él! Sin dejar que pierda frío.

Horneas 15 minutos a 190º, momento en que bajas la temperatura y honeas uno 50-60 minutos más.

Si se dora demasiado pronto cubre con un trozo de papel de aluminio, y retíralo 5 o 10 minutos antes de que esté listo, para que termine de dorarse.

La magia de la Pie Party hará el resto😉.

Chocolate roll pumpkin pie:

#pieparty

Para la masa:

Ingredientes:

315 gr. de harina común

3 cucharadas de azúcar blanco

1/4 de cucharadita de sal (yo puse 1/2 cucharadita)

245 gr. de grasa: 150 gr. de MANTEQUILLA HELADA + 95 gr. de MANTECA DE CERDO HELADA

Entre 60ml. y 105 ml. de agua HELADA ( yo añadí los 105 ml.)* – 5 o 7 cucharadas de agua *¿Por qué la cantidad de agua es aproximada? Porque la cantidad de agua que absorve la masa depende del harina, la temperatura y otras variables.

Preparación

  1. Tamiza juntos el harina, el azúcar y la sal. Reserva en el congelador, en el bol en el que vayas a preprar la masa, y junto al estribo*, o el accesorio picador de tu batidora.
  2. Trocea la mantequilla y la manteca y congela durante 20 minutos.
  3. Pesa el agua y añadéle unos cubitos de hielo. Reserva en frío.
  4. Una vez que todos los ingredientes hayan reposado en el congelador, añade la manteca y la mantequilla al harina, y trocea, mezclando con el estribo o las yemas de los dedos. Si usas las manos trata de no tocar la masa en exceso. Usa las yemas de los dedos, no metas la mano en la masa, no amases, ni utilices las palmas, porque calentarás la masa.
  5. Cuando obtengas una textura arenosa, con pedazos gruesos de mantequilla, bolitas enteras de grasa, que tengan más o menos el tamaño de un guisante, comienza a añadir el agua helada.
  6. Añádela a cucharadas, para ir ajustando la cantidad si ves que tu masa está demasiado seca. Ve mezclado con el estribo, no es necesario que todos los ingredientes queden perfectamente integrados. Es más, no debe quedar así. Debe quedarte una masa grumosa, quizás no demasiado compacta, a la que puede que le desgajen pedazos. No importa. Es la textura que buscas.
  7. Está perfecta cuando puedes hacer una bola con ella. Aplana esta bola ligeramente. Entonces envuelve en film muy bien, para que no absorba olores de la nevera y reserva refrigerada, al menos 2 o 3 horas. Lo ideal es que pueda reposar toda la noche en la nevera.
  8. Puedes incluso preprarla días, semanas y hasta 3 meses antes, y conservarla congelada: enuelve con film, y guarda en una bolsa para congelar, anotando la fecha, y las características de la masa, así no te equivocarás cuando quieras utilizarla. Yo suelo anotar la fecha, la clase de harina y el tipo de grasa.

*Yo preparo esta masa a mano, porque la forma ideal de hacerlo es con un procesador de alimentos -una picadora- ya que no quieres que los ingredientes se integren por completo, como ocurre con la pala de tu batidora de pie o el accesorio mezclador de tu batidora de mano.

Por eso utilizo un estribo:

Este utensilio tiene varias cuchillas que te servirán para trocear la mantequilla junto al harina, y conseguir la textura perfecta para estas masas. Puedes comprarlos en tiendas especializadas y bazares. Si compras uno, mira que tenga cuchillas y no hilos de aluminio, ya que la mantequilla estará muy dura cuando vayas a trocearla, y si los hilos o las cuchillas son endebles, no te servirá.

Para el relleno de chocolate (que irá dentro de la masa):

Ingredientes:

70 gr. de mantequilla fundida

3 cucharadas de cacao (de proceso holandés o natural sin azúcar, el que más te guste)

Preparación:

  1. Derrite la mantequilla, añade el cacao y mezcla muy bien. Reserva hasta que esté ligeramente tibio, casi a temperatura ambiente.
  2. Si lo preparas la noche anterior, reserva refrigerado, y antes de utilizarlo, saca de la nevera, calienta 20 gr. en el microondas y vuelve a mezclar.

Para el relleno de calabaza con chocolate:

Ingredientes:

300 gr. de puré de calabaza (Puedes comprarlo enlatado, aunque yo lo hago en casa, mira como hacerlo aquí)

125 gr. de azúcar moreno

125 gr. de azúcar blanco

2 huevos a temperatura ambiente

300 ml. de nata para montar a temperatura ambiente

1 cucharadita de vainilla en pasta

2 cucharadas de maizena

1 cuchardita + 1/2 cucharadita de jengibre molido

3 0 4 granos de pimienta negra, para moler en el mortero

1/4 de cucharadita de nuez moscada

2 o 3 clavos para moler en el mortero

10 gr. de jengibre fresco finamente rallado

*La receta original lleva canela, y no lleva jengibre fresco. Yo retiré la canela, porque no me gusta mucho la canela con chocolate, pero puedes añadirla si a ti sí te gusta*

1 cucharadita de sal

PARA EL RELLENO DE CHOCOLATE:

3 cucharadas de cacao natural sin azúcar

Preparación:

  1. Muele el clavo y la pimienta negra en un mortero y añade las demás especias, incluida la sal, pues sus granos te ayudarán a moler mejor el resto.
  2. Pon todos los ingredientes en un bol y mezcla muy bien.
  3. La textura del relleno es muy ligera, casi líquida, por la gran cantidad de nata. No te preocupes, cuajará perfectamente en el horno.
  4. Reserva refrigerado hasta el momento de rellenar el pastel.
  5. Antes de rellenar, separa 1 /3 del relleno y añádele el cacao. Mezcla muy bien.

Para el glaseado final:

Ingredientes:

1 huevo

1 cucharada de nata

2 cucharadas de azúcar moreno

1 cucharada de panela

2 cucharadas de azúcar blaco

Escamas de sal, para espolvorear

Preparación:

  1. Mezcla el huevo y la leche, bate un poco, y pinta con él el pastel, justo antes de hornear.
  2. Espolvorea por encima la mezcla de azúcares y las escamas de sal.

Una vez que hayas preparado la masa, añadido el relleno, cubierto y glaseado, tal y como te he ido contando, hornea el pastel, 15 minutos a 190º y 50-60 minutos a 170º. Estará listo cuando al pincharlo en el centro el palito salga limpio.

Deja que termine de enfriarse sobre una rejilla, para que el aire circule y el vapor que despide el relleno no humedezca la masa inferior.

Puedes servirlo templado, con un par de bolas de nata montada muy fría.

Para servirlo, yo monté 200 ml. de nata con un par de cucharadas de azúcar y 1/2 cucharadita de extracto de vainilla, y dejé que cogierá un poquito de frío 15 minutos en el congelador. El pastel templado, con la nata fría encima, el chocolate aún templado…ehh…¡Me dejó sin palabras! Que pasada.

Espero que si te animas a trastear con mi receta, con la de Linda Lomelino, o con tu propia receta de roll pie shell (masa o corteza de tarta hecha con rollos) disfrutes tanto como lo he hecho yo☺.

¡Besitos inmensos!

 

 

 

 

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