¿Qué bizcocho necesita cualquier pasteler@ molón? Pues una buena receta de bizcocho de chocolate.

Uno de esos, tan deliciosamente chocolateados, húmedos, jugosos y llenos de sabor, que cada vez que te decidas a preparar una tarta o unos cupcakes de súper chocolate, todo el auténtico sabor del chocolate más profundo, te llene por todas partes.

Hay muchas, muchas recetas de bizcochos de chocolate. Seguro que tú tienes una, y seguro que tu abuela o tu madre también tenían una. En este mundo de chocolate, para mí, hay sin duda una receta necesaria y perfecta: el Midnight cake de Sweetapolita; y desde hoy después de merendar (y volverla a la cocina a por otro pellizquito. Y peregrinar a mi cocina una vez más…por confirmar, ya sabes…) hay otra receta que he pensado ¡Tengo que compartir! Es este Devil’s food cake, que huele increíble y sabe aún mejor.

La comparto, además de, para no engordar sólo yo y que junto a mí engorde el mundo, porque este bizcocho ¡Está de muerte! Tanto, que se ha ganado su sitio en el apartado: bizcochos de emergencia para días de chocolate.

He hecho muchísimos bizcochos de chocolate (¿Porque no tengo hartura? Seh😎🤣), y para mí, este cumple mis dos requisitos fundamentales para ser: el bizcocho de chocolate infalible (con permiso del bizcocho perfecto de mi adorada Rosie Aleya, Sweetapolita, por supuesto).

[Mis] Requisitos para bizcochos de chocolate perfectos:

  • La textura: Que el bizcocho sea esponjoso y suave; que no sea un brownie arrepentido. No demasiado denso, ni pesado, si no, que su textura sea ligera, aireada y esponjosa.  Como bizcocho, una miga fina y suave, llena de burbujitas de aire, muy bien ordenaditas todas ellas, para construir todas juntas una estructura interna perfecta, es un requisito necesario.

  • Sabor: Que esté lleno, repleto, hasta arriba, de intenso sabor a chocolate. Una textura suave y esponjosa no es bastante. Porque, cuando comes chocolate ¡Quieres chocolate! ¿O no? Quieres el sabor, y la textura fundente, que se deshaga en la boca. LLenárte de chocolate por todas partes.

Y ambos requisitos son igual de importantes. Por eso, he sentido la necesidad de darte mi receta de Devil’s food cake (me encanta el nombre, me suena a bizcocho malote con un pie en el lado harcore de la vida😎); pero, además, quiero que hagamos junt@s el camino desde un bizcocho cuatro cuartos de toda la vida, a uno de lo que tú quieras, que en este caso será de chocolate. Tunear las recetas, es posible, sólo requiere práctica y es tan divertido como ilusionante, porque ¡Las recetas que hagas van a ser tuyas!

Puede llevarte algunas pruebas, no siempre sale perfecto a la primera, pero no es díficil; lo verás…

Mi Devil’s food cake

De un bizcocho 4 cuartos al súper chocolate.

Quiero contarte, despacito, todos los detalles, para desarrollar tus propias recetas. Hay dos maneras de hacer tuya una receta; la primera es ir ajustando una receta, cambiando un poquito de aquí, otro poquito de aquí; hasta que las mutaciones la van convirtiendo en algo distinto del original, que sientes tuyo. Creo que esto lo hacemos todos (o casi todos) los pasteler@s, pero, a mí me parece mucho más ilusionante partir de una receta maestra, que te proporcione un marco y unas reglas, y, desde ahí, construir una receta enteramente tuya.

Si eres un/@ reposter@ novat@, antes de empezar a hacer tus propias recetas de bizcochos, quizás te sirva de ayuda echar un vistazo a este post: Bizcochos, 10 truquillos y 5 métodos; para hacerte una idea de algunos de los métodos básicos y poder variar, no sólo los ingredientes, si no también el método ideal según estos o según la clase de bizcocho que quieres preparar.

Mi receta maestra favorita, y la base de casi todos mis bizcochos es el bizcocho cuatro cuartos ¿Por qué? Porque un cuatro cuartos trae de la manita el equilibrio básico de proporciones que debes respetar si quieres desarrollar una receta de bizcocho propia, y es relativamente sencillo ir haciendo variaciones hasta dar con el bizcocho de tus sueños. Es una base, y sobre ella, con unas reglas sencillas, que irás manejando con más soltura según la práctica te vaya dando seguridad, puedes construir cualquier receta.

Para esta receta, entonces tienes un bizcocho 4 cuartos con 4 partes de 300gr., podrías hacer menor cantidad con 4 partes más pequeñas.

Los 4 cuartos se refieren a 4 partes, siempre iguales, de Harina+azúcar+huevos+grasa. Esta es la composición base, que, luego puede complicarse hasta el infinito.

Existen muchas otras recetas maestras, pero el 4 cuartos es perfecto para bizcochos tipo genovés, que se preparan utilizando el método batido.

Ingredientes y por qués…

Azúcar:

Tendrías 300 gr. de azúcar, según la receta base ¿No? Bien. El primer cambio es un pequeño extra de azúcar, 100 gr. más ¿Por qué? Porque en los dulces horneados el azúcar aporta, y ayuda a atrapar, humedad.

Habrás observado que en muchas recetas la cantidad de azúcar es mayor que la de harina, sobre todo en recetas americanas; y puedes verte tentad@ por la idea de alterar esta proporción para que sea menos dulce o calórico. Yo no te recomiendo hacerlo alegremente. Para eso, mejor, escoge otra receta, corre un ratito más o come menos cantidad de bizcocho, pero no destruyas una maravillosa criatura por la quimera de no engordar. No engordan los alimentos, engorda el desajuste entre las calorías que ingieres y las que consumes, así que: Be happy & eat cake!

Además, los bizcochos ricos en azúcar son mucho más húmedos y duran un poquito más, ya que el azúcar actúa como conservante. El sabor dulce no debe preocuparte, porque el resultado no es excesivamente dulce. Ya lo verás; es un bizcocho de chocolate muy malvado, muy húmedo y jugoso.

¿Qué azúcar? Azúcar moreno. Sí. Pero, no cualquier azúcar moreno. Para un bizcocho tan especial el azúcar moreno más rico de todos, al menos mi favorito ¡Azúcar moreno integral de caña! Puedes comprarlo por ese nombre o como panela. Este azúcar es especial porque es mucho más húmedo. No está procesado, es el líquido de la caña de azúcar cristalizado. Nada más. No hay más procesos.

Por eso este azúcar conserva un sabor mucho más profundo. En todos los dulces horneados, sobre todo en cookies y bizcochos bien jugosos, aporta sabor y textura ¡A mi me encanta! El azúcar panela más rico que yo he probado es este, lo que puedes comprar aquí, si vives en Madrid.

Si no, cualquier azúcar de caña integral puede ser igualmente delicioso.Busca el de mejor calidad que te sea posible.

Tienes entonces 300 gr. de azúcar integral de caña + 100 gr. extra de azúcar.  Que sean de azúcar blanco. A mí me encanta mezclar clases de azúcar, porque cada uno tiene un sabor y unas propiedades. Pequeñas diferencias, pero conseguirás resultados distintos. Con esta pequeña parte de azúcar blanco equilibrarás la humedad, ya que el azúcar blanco no es tan humedo (habrás observado que no se apelmaza, a no ser que viva en tu azucarero una vida de hermitaño). Además conseguirás una corteza suavemente crujiente si lo que quieres preparar es un bizcocho para comer en el desayuno, sin más adornos ni cremas.

*Para comprar un azúcar integral de caña realmente bueno…

Guíate por su color: si es un azúcar no procesado debe tener un color dorado suave, tostado, similar al color del ron. No es de color marrón. Muchos azúcares que se comercializan como morenos e integrales deben su color a colorantes. Verás que son casi translucidos, o muy claros y apagados.

No encontrarás granitos en un azúcar no procesado, es un azúcar finito, que recuerda a la textura del arena.

Guíate también por su olor, su olor es intenso, acaramelado y delicioso, no es apagado ni demasiado profundo; huele como el azúcar cuando comienza a derretirse, ligeramente a caramelo.

Otro aspecto que puede darte pistas es su grado de humedad. El azúcar panela es mucho más húmedo que el azúcar moreno. Suele apelmazarse, debido precisamente a esa humedad.

Cuando compres azúcar moreno, sobre todo si este es importante en tu receta, busca un azúcar cuyo color sea intenso, rico en matices, el azúcar moreno de azucarera es distinto de otros que se comercializan ¿Te has dado cuenta? ¿A que sí?

Cacao, harina y leudantes: equilibrio, peso exacto y siempre tamizado:

El cacao e un ingrediente maravilloso. “Hacedor” de felicidad y gozo (no exagero, contiene feniletilamina, que estimula la producción natural de dopamina, el neurotransmisor más gozoso), aporta sabor a chocolate, da a los bizcochos un color maravillosamente oscuro, intenso y delicioso y te permite lograr una textura aireada y esponjosa, algo que a veces se disipa un poco, si añades demasiado chocolate en busca del “chocolatismo”.

Esta receta lleva una cantidad bien generosa de cacao; 100 gr., nada más y nada menos. Y, a pesar de la capacidad astringente del cacao, sigue siendo un bizcocho súper húmedo y jugoso. El equilibrio de los ingredientes secos y húmedos SIEMPRE es delicado, quizás sea uno de los aspectos más delicados de una receta, ya que, demasiados ingredientes húmedos convertirán el bizcocho en una masa pesada, que no logrará subir, por mucho que aireés la preparación.

Para añadir una mayor cantidad de cacao a esta receta estarás sustituyendo una parte de harina: 50 gr. La receta base de este bizcocho era un cuatro cuartos ¿No? Bien pues a los 300 gr. de harina que le corresponderían, le restas 50 gr. y, en su lugar, incorporas 50 gr. de cacao.

Vale Ya tenemos 50 gr. ¿Y los otros 50 gr.? Los añades aparejados, (que no juntos ni a la vez, únicamente los emparejo para establecer una relación de cantidades y que puedas verlo con claridad), con el café. 60 ml. de café

¿Qué y por qué? Aquí es donde verás brillar las maravillas de la base 4 cuartos: Como estás añadiendo una parte de ingredientes secos: 50 gr. de cacao, tienes que equilibrar, es decir una parte más de húmedos.

¿Qué quiero decir? Imagina que la receta fuese una balanza de 4 platos (que luego pueden ser más de 4). En cada plato tienes un tipo de ingrediente: azúcar, harina, huevos y grasa. Añadimos un plato más, los ingredientes húmedos. Bien. En el plato del harina hay ahora 350 gr. (250 gr. de harina + 100 gr. de cacao); y en el plato de los ingredientes húmedos vas a poner 60 ml. de café, para que la balanza tienda al equilibrio. Ahora seguiremos equilibrando.

¿Por qué 60 ml. y no 50 ml.? Esto es una cuestión de ajuste ensayo-error; 60 ml. de café me han dado mejor resultado que 50 ml.; Pesa el agua antes de preparar el café y, después de hacerlo.

El peso  final está en 55 ml. aproximadamente, una vez preparado el café, ya que puede evaporarse algo de agua. Esta es la horquilla en la que puedes moverte 50 ml.-60 ml.

¿Puedo añadir más? Como poder, puedes hacer lo que tú quieras, faltaría más😆; pero yo no te lo recomiendo, en esta receta al menos.

Utiliza harina de todo uso. Esto sí es importante: no experimentes con el tipo de harina, a no ser que seas un/@ reposter@ experimentada. Las distintas clases de harina varían en la cantidad de gluten que contienen (gluten= proteína presente en la harina. Esto se relaciona con “la fuerza”, hay mucho tema aquí, ya hablaremos más sobre esto en futuros posts…).

La cantidad de gluten es determinante en la química de una receta. Cuando una receta indique harina de repostería (más floja que el harina común, contiene en torno a un 8 % de proteínas por cada 100 gr. de harina) utiliza harina de repostería (ya que a receta pide una harina con un contenido proteíco bajo) y lo mismo si la receta indica otra clase de harina; en este caso, utiliza harina común. Esta receta lleva una cantidad de ingredientes húmedos y huevos que requieren un harina rica en proteínas.

Las proteínas siempre, en panes y bizcochos, así como en nuestros cuerpos, contribuyen a construir ESTRUCTURA. Son el cuerpo del bizcocho.

La cantidad de leudantes de una receta debe estar siempre muy bien medida y añadir más no salvará el bizcocho, pero sí hará que te toque fregar el horno; porque crecerá y crecerá y tu casita derribará.

Por lo general con 10 gr. de leudantes para 300 gr. de harina es más que suficiente. Habrás visto que la mayoría de recetas, sobre todo las más recientes, utilizan siempre una combinación de levadura y bicarbonato, en lugar de servirse de un sólo leudante.

Yo lo hago así, porque, ha decir verdad, Sweetapolita, que fue mi gurú (ella no lo sabe, por supuesto😆) cuando, hace unos años,  empecé a tomarme más en serio la repostería (…en serio, como una obsesión…llámalo X😆); lo hace así. La mayoría de recetas de Rosie se preparan con una combinación de impulsores (bicarbonato + levadura). Yo aprendí con su blog, aprendí de ella; y la verdad es que he incorporado esta y otras muchas cosas de ella a mis recetas.

Me da muy buenos resultados y por eso, incluso si una receta usa un sólo tipo de leudante, yo lo modifico.

Sin embargo, si tú prefieres hacerlo de otra manera, puedes usar sólo un tipo de leudante, recordando siempre que el bicarbonato y la levadura química no son análogos. Hay diferencias en su composición y, aunque se hace, sustituir uno por otro no es una sustitución equivalente.

ALERTA LEUDANTES: No intentes mitigar, la densidad de una receta añadiendo más leudantes. No conseguirás levantar una masa desligada por un exceso de huevo o en la que te has pasado de líquido, por muchos leudantes que añadas. Te tocará fregar el horno, eso sí, porque crecerá, pero no necesariamente hacia arriba😆.

Para chocolatear…Chocolate y café + un extra: espresso:

Continuamos con la regla de los 4 cuartos. Por eso es tan fantástica; imagínate que quieres elaborar tu propia receta de bizcocho de boniato…de calabaza, yo que sé, de manzana asada; con la regla de los 4 cuartos puedes hacerlo incorporando una parte igual al resto (Ej: 300 gr.) del ingrediente adicional que tú quieras.

Nota: ten en cuenta que si se trata de purés de frutas deben ser purés que no contengan líquido extra (o que contengan la menor cantidad posible, te dejo este post que puede ayudarte cuando se trate de hortalizas y frutas).

En esta receta, como la cosa va de chocolate ¡Venga esa parte de chocolate! ¿300 gr.? Puedes añadir 300 gr. y quedará perfecto (hecho probado), pero, para esta Devil’s recipe, yo incorporé 350 gr. de chocolate negro de cobertura, al 54% de cacao.

Funde el chocolate a temperatura media, no importa que tarde un poquito más. Remueve con frecuencia; puedes retirar del fuego y remover suavemente, para que se vaya derritiendo con el calor que ya ha tomado. Ya que, cuando derrites chocolate temperaturas demasiado altas, dañas la manteca de cacao. No es necesario atemperar cuando vas a añadir el chocolate a masas, pero si evitas que se caliente demasiado, quedará mejor.

En cuanto al café, es importante que esté recién hecho, y bien cargado.

Yo pesé, como te decía, 60 ml. de agua, añadí dos cucharadas bien cargadas de café, y lo preparé en una cafetera italiana. Aún caliente, volví a pesarlo y eran aproximadamente unos 54-55 ml., porque algo de agua se había evaporado.

Añade en este momento el sobrecito de espresso soluble y deja que repose.

Por supuesto, puedes utilizar espresso preparado con otro tipo de cafetera. Lo único importante es que la cantidad de café esté muy bien medida, y que hagas el café bien cargado.

Huevos:

La cantidad de huevo exacta serían 5 huevos L. El peso de un huevo L puede estar entre los 60 y los 70 gr. Puedes añadir también 6 huevos M. Su peso oscila entre los 50 y los 60 gr.; sin embargo, mi receta lleva 6 huevos L. 7

Es una cuestión de ajuste, porque para los bizcochos muy húmedos y esponjosos, como esta receta, con 6 huevos L queda extra-jugosa.

Para futuros experimentos que quieras hacer, puedes calcular la cantidad de huevo con los pesos que te comentaba, sabiendo que para 300 gr. 6 huevos M o 5 huevos L son la cantidad de huevo que más se aproxima en peso.

Añadir huevo extra también es un aprendizaje ensayo-error, y, un bizcocho con demasiado huevo puede quedar pesado, excesivamente denso o subir menos de lo que lo haría. En esta receta funciona porque lleva una gran cantidad de cacao, que es muy astringente yabsorbve humedad; y harina común, rica en gluten, una proteína de los cereales que aporta cuerpo y ayuda a los bizcochos a tener una estructura fuerte.

Aceite en lugar de mantequilla:

Los bizcochos tipo genovés como este, que se preparán utilizando el método de batido, es decir, montando los huevos junto al azúcar como base de la receta, funcionan genial utilizando aceite. Esta es la primera razón por la que escogí aceite.

Otra razón es que los bizcochos de aceite suelen salir más jugosos. Refrigeran mejor, ya que el aceite no solidifica a bajas temperaturas, y si vas a preparar una tarta que conservarás refrigerada, utilizar aceite para el bizcocho hará que se endurezca menos.

Otra razón es que el aceite es una grasa insaturada y de orígen vegetal. Otra razón es que, según el tipo de aceite escogido, juegas también con el sabor.

Por todas estas razones, esta receta se prepara con una mezcla de aceites:

  • Girasol: Por su sabor suave.
  • Oliva: por su delicioso sabor, un poquito de aceite de oliva suave complementa perfectamente el sabor del chocolate, y, como es una cantidad moderada, no lo eclipsa.

¿Puedo  preparar esta receta con mantequilla?

En principio yo no te recomiendo sustituir los 300 ml. de aceite por 300 gr. de mantequilla directamente y listo.

¿Por qué? Porque el método con el que vas a preparar este bizcocho es el de batido. Si vas a preparar bizcochos con este método, lo ideal es incorporar grasa líquida, ya que, de alguna manera, vas a hacer una emulsión similar a la que sucede cuando preparas mayonesa, como base de la receta. Por eso, puedes sustituir por mantequilla, pero, preferiblemente, hazlo con mantequilla derretida.

Lo ideal para utilizar mantequilla como parte grasa en un bizcocho es cambiar de método de preparación y utilizar el método de cremado (en el que bates la mantequilla junto al azúcar, hasta que está muy blanquito y esponjoso).

Nota: Si te decides por hacer esta misma receta utilizando mantequilla, aunque yo  no te lo recomiendo en esta receta en concreto, no añadas 300 gr. de mantequilla en lugar de 300 ml. de aceite.

¿Por qué? Porque estarás alterando la cantidad de agua que contiene la receta, además de la de grasa.

¿Por qué? Porque la mantequilla, a diferencia del aceite, no es grasa pura. Contiene agua. Por eso, tendrás que ajustar la cantidad de mantequilla probando y ajustando. Puede llevarte algunos intentos conseguir un resultado realmente bueno. Puedes empezar con 250 gr. de mantequilla, quizás, para empezar a probar e ir ajustando.

Además de que, para conseguir los mejores resultados, yo te recomendaría cambiar de método de preparación y utilizar el método de cremado.

Perfecto; ya tienes los 4 platos de tu balanza bien organizados:

  1. El plato de ingredientes secos: 350 gr. + 10 gr. de leudantes. Además de la sal o las especias que puedas querer añadir. Esta receta no lleva especias.
  2. El plato del azúcar: 400 gr. de azúcar. 300 gr. de azúcar moreno y 100 gr. de azúcar blanco.
  3. El plato de los huevos: 5 huevos L + 1 huevo extra. 60 gr. aproximadamente.
  4. El plato de las grasas: 300 ml. de una deliciosa mezcla de aceites.
  5. El plato extra del sabor: 300 gr. de chocolate + 50 gr. de gula= 350 gr. de chocolate negro.

Espera…¿Y el plato de la balanza de líquidos?

6. El plato de líquidos ya contiene: 115-120 ml. de líquidos: un huevo extra y 55-60 ml. de café.

Termina de equilibrar la balanza con 200 gr. de yogur griego + 1 cucharadita de zumo de limón. Porque el yogur griego con un poquito de zumo de limón, se convierte en una deliciosérrima versión casera de la crema fresca. Puedes utilizar también crema fresca, incluso crema agria en su lugar, o buttermilk. Aunque, atendiendo al porcentaje de grasa, en esta receta, usa mejor crema fresca, crema agria, o yogur griego + una cucharadita de zumo de limón.

¡Y ya lo tienes! Un bizcocho de súper (súper, súper) chocolate. Has partido de una receta base, y pasito a paso has llegado  a una receta de Devil`s food cake. Mucho chocolate, café, cacao, un extra de acidez, que reaccionará maravillosamente con el bizcarbonato, haciendo de tu bizcocho una fiesta de esponjosidad y textura delicada, pero densa y con cuerpo, profundamente sabrosa y ¡Chocolatosa!

¿Ya has cogido la batidora y estás con las manos en el armario de los ingredientes? 😋

Mi bizcocho del diablo

(Devil’s food cake)

El “pastel del diablo” debe su nombre a que, la gran cantidad de cacao que llevaban ya las recetas originales, hacía de ella una tarta oscura, densa y muy esponjosa. Era considerada la contrapartida del “angel food cake”, una tarta delicada, de textura etérea, muy suave y aireada. Por oposición el Devil’s food cake, es una tarta húmeda, esponjosa y suave, pero densa y llena de sabor a chocolate.

Ingredientes:

300 gr. de azúcar integral de caña/ azúcar panela (si vives en Madrid puedes comprarlo aquí)

100 gr. de azúcar blanco

250 gr. de harina común

100 gr. de cacao natural sin azúcar (yo utilicé esté: cacao extra brute Barry, y lo compré en Alma´s cupcakes)

1 cucharadita de bicarbonato

1 cucharadita de levadura

1 cucharadita de sal

6 huevos

2 cucharaditas de vainilla en pasta

200 ml. de aceite de girasol

100 ml. de aceite de oliva suave

200 gr. de yogur griego

el zumo de un limón mediano

350 gr. de chocolate negro (70 %) fundido y templado

60 ml. de café caliente recién hecho

Opcional: un sobrecito de espresso soluble

Preparación:

  1. Precalienta el horno a 175º y prepara los moldes [Los moldes van con un disco de papel sulfurizado en la base y las paredes enmantecadas con margarina o mantequilla, preferiblemente clarificada. Si pasas de preparar la mantequilla libre de suero, margarina y listo].
  2. Pesa y tamiza los ingredientes secos. Mézclalos bien con una varilla y reserva.
  3. Pesa el yogur griego, añádele el zumo de limón y reserva cubierto.
  4. Prepara el café y añádele el sobrecito de espresso. Derrite el chocolate. Reserva, así se irá templando.
  5. Comienza a batir los huevos con la pala, o con el accesorio mezclador de tu batidora. Comienza a velocidad suave y ve aumentando progresivamente.
  6. Bate un par de minutos, mientras mezclas ambos tipos de azúcar. Bátelos juntos sirviéndote de una varilla o una cuchara de madera, así el azúcar blanco te ayudará a romper los grumitos del azúcar de caña, que, al ser más húmedo, tiende a apelmazarse.
  7. Añade el azúcar a los huevos y bate 10-12 minutos, hasta que los huevos blanqueén y estén muy mullidos y esponjosos. Este paso es importante, así que sé generos@ son el tiempo de batido.
  8. Añade la mezcla de aceites despacito, en forma de hilito que cae sobre la pared del vaso, sin dejar de batir.
  9. Añade la vainilla, dale un par de minutos de batido fuerte y retira el vaso de la batidora.
  10. Mezcla el yogur griego con limón y el café.
  11. Batiendo a mano incorpora los ingredientes secos y la mezcla de café + yogur. Añádelos en 3 y 2 veces respectivamente, batiendo despacio, sin dejar ningún grumo de harina, pero justo hasta incorporar, nada más.
  12. Por último, añade el chocolate, mezclando hasta incorporar por completo.
  13. Vierte la masa en los moldes, bien pesándola, para que cada capa pese lo mismo, o  añadiendo tazas o cucharadas de helado a cada molde, contándolas.
  14. Hornea: 20-25 minutos. Procura no sobre-hornear, cuando la cocina empiece a oler a bizcocho le quedan unos cinco minutos. estarán listos cuando, al pincharlos con un palito de brocheta, el palillo salga con alguna miguita, pero limpio y seco.
  15. Deja que terminen de enfriarse sobre una rejilla.

Si vas a hornear en varias tandas: esta masa sube más si la dejas reposar (si vas a hacer muffins, dejarla reposar 30 minutos te ayudará) por lo que, la primera tanda sale planita y perfecta para tartas, pero, si la dejas reposar a temperatura ambiente los leudantes pueden empezar a hacer su efecto. Por eso, cúbrela con film y reserva en la nevera, así se notará menos el efecto del tiempo de leudado en el resultado, ya que en frío la actividad de las levaduras se hace más lenta.

Si lo vas a utilizar para tartas:

Puedes hornear los bizcochos días o semanas antes del día que quieras montar la  tarta. Envuélvelos en film, muy bien, y no retires el disco de papel sulfurizado de la base.

Congela los bizcochos y listo, el día-D saca los bizcochos unas horas antes a temperatura ambiente, o bien, la noche anterior a la nevera y un ratito antes a temperatura ambiente.

Yo lo hago así, siempre horneo los bizcochos con días o semanas de antelación. Los bizcochos se conservan perfectamente congelados hasta 3 meses, y congelarlos, aunque sea unos cuantos días, los hará más jugosos y con una miga más húmeda y compacta. Yo lo hago, aunque pudiese dejarlos en la nevera. Anota la fecha y el sabor sobre la bolsa de congelar o el film transparente. Recuerda que si se pasan de fecha se secarán, incluso congelados.

Truquillo: si los bizcochos suben en el horno y tú los quieres planos, recién salidos del horno, puedes utilizar un molde del mismo tamaño para presionar suavemente sobre las parte superior y dejarlos planitos.

Para cupcakes u otras prepraciones:

Esta receta sube más si dejas que repose un poco. Si quieres hacer unos muffins, puedes cubrir la masa preprarada y dejar que repose 20 minutos- media hora; introduce en el horno con la temperatura a 185º, ya que, ese golpe de temperatura bien fuerte hace que los bizcochos suban (ese es el truquillo condenao de los muffins con copete, que a veces cuesta tanto conseguir).

Para cupcakes, o distintos tamaños y formas de moldes, unicamente ajusta el tiempo de horno, y, si quieres bizcochos muy planitos: TEMPERATURAS BAJAS: 170º-175º. Bizcochos altos: SUBE UN POQUITO LA TEMPERATURA: 180º-185º

¡Listo! Ya tienes receta nueva, y si te pones ¡Tienes todas las que quieras!

Besitos inmensos ¡Disfruta del día!

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