Hay cosas en la vida que son necesarias.

Cosas básicas. Necesidades primarias, de esas que se encuentran en la base de la pirámide de Maslow, motivaciones esenciales del ser humano ¿No?

Vale, pues el helado de chocolate es de esas cosas. Al menos para este ser humano.

Un helado de chocolate como Dios manda, que sepa a chocolate como si no hubiera un mañana. Cremoso, tan cremoso que si te tirases en una piscina llena de este helado, salir fuese imposible; tan cremoso que ¿Salir? ¡No quiero salir! ¡Dejádme aquí así me ahogue!

¡Un helado así no es una motivación! ¡Es LA motivación principal!

Aceptado que si el helado de chocolate no existiera el ser humano tendrían un 15% menos de sentido en esta tiera, no sé si estarás de acuerdo, pero en un helado de chocolate hay dos cosas importantes; la primera es el sabor a chocolate. Que sea intenso, que te explote en la boca y te llegue al cerebro; que te lleve de viaje a todos los helados de chocolate que te has comido y digas: ¡Viva el chocolate!💃🏻💃🏻💃🏻💃🏻💃🏻

Y, la segunda, es la textura. Creo que es algo común a todos los dulces de chocolate. Siempre esperamos que al comernos algo de chocolate sea suave, magicamente sedoso, que se funda mientras nos quedamos mirando al cielo, que es lo que pasa cuando le das un buen mordisco a una tableta de chocolate, gracias a la ¡Béndita manteca de cacao que hace magia en nuestras vidas (y en nuestras bocas)!

Para viajar a la textura de esa grasita delicada y tan suave, dale un extra de huevo a la crema; prepara una crema pastelera bien densa, espesa y cremosita, 6 yemas de huevo harán su magia. Nata para montar y leche entera ¡No te prives de grasita en este helado! Y, para evitar que se formen cristales de hielo una cucharada generosa de miel. Puedes utilizar también glucosa o azúcar invertido, pero, para este helado, de sabor intenso, al que le vas a poner azúcar moreno y un montón de chocolate, para mí, la miel es el anticongelante perfecto.

Para el sabor chocolatoso mortal: Chocolate (del bueno, del mejor que puedas encontrar) y ¡Cacao! un buen pellizco de cacao, 4 cucharadas. Yo utilicé cacao de proceso holandés, es el polvo de cacao desgrasado más oscurito; su denominación de “proceso holandés” se debe a que ha sido tratado para eliminar parte de su acidez natural, es más soluble y su sabor recuerda más al del  chocolate.

El resultado es un sabor a chocolate súper intenso, y una textura deliciosamente suave. Ya conoces el dicho: “hay que elegir tus batallas”; pues esta es una de esas batallas que merece la pena perder…¡Adiós bikini, hooola helado!😎 Y sin remordimiento alguno, vamos con él, que mientras yo escribo y tú lees no podemos comer helado y no hay tiempo que perder.

Helado de chocolate total:

Ingredientes:

500 ml. de nata para montar (30% de materia grasa)

500 ml. de leche entera

200 gr. de azúcar moreno

4 cucharadas de cacao natural sin azúcar

*Yo utilicé cacao de proceso holandés, pero puedes utilizar cacao natural sin azúcar igualmente*

200 gr. de chocolate negro troceado

6 yemas de huevo

1 cucharadita de miel

1 cucharadita de sal

1 cucharadita de vainilla en pasta

Preparación:

  1. Prepara un baño frío: en un bol, lo  bastante grande como para poder sumergir el cacito o el recipiente donde vayas a cocinar la crema de chocolate, y en el que puedas asegurarte de que el agua no tocará la crema, porque si lo hace se estropeará.
  2. En un cacito de tamaño medio pon: 250 ml. de nata para montar (reserva el resto en frío), la leche, el azúcar, el cacao, la sal y la cucharada de miel.
  3. Mientras, derrite el chocolate; yo lo hago al baño maría, pero puedes hacerlo en el microondas también. Reserva.
  4. Cocina la crema a fuego medio, mientras en un recipiente a parte, bate las yemas con una varilla. Bate hasta que espumen y añade la vainilla.
  5. Cuando la mezcla de leche y nata comience a hervir, retira el cacito del fuego. Añade el chocolate derretido y mezcla muy bien, hasta que esté cremoso y uniforme.
  6. Esta crema es basicamente una crema pastelera, así que, ahora te toca el único paso crítico:  añadir a las yemas un líquido caliente. Es el paso más crítico porque corres el riesgo de que las yemas se cuajen.Para evitarlo, añade en varias veces y a poquitos la mezcla caliente, sin dejar de batir. Añade primero un chorrito, bate hasta incorporar, añade otro chorrito, bate otro poco; de esta forma las yemas se van calentando poco, y se van integrando con la mezcla caliente. Una vez que ya hayas añadido una buena parte, puedes ir añadiendo cantidades mayores hasta terminar de añadir la mezcla de leche a las yemas. *Para evitar que el recipiente al que vas a añadir un líquido caliente “baile” mientras bates, puedes poner un pañito de cocina debajo*. La mezcla de nata, leche y chocolate está muy caliente, y en este paso estás pendiente de añadir con una mano, batir con la otra…Por eso haz este paso con cuidado, no hay prisa y lo importante es que no te quemes.
  7. Una vez que la mezcla esté cremosa e integrada, devuelve al fuego y removiendo constantemente, cocina hasta que espese ligeramente. Para comprobar que está lista, puedes sacar la cuchara, y, si al trazar una línea sobre ella con el dedo, los lados no se juntan inmediatamente, estará lista.
  8. Retira del fuego y lleva al baño frío. En este momento yo vierto la mezcla en un bol que ya tengo colocado sobre el baño frío, para enfríarlo más rapidamente. Remueve suavemente de vez en cuando mientras se enfría.
  9. Añade los 250 ml. de nata que reservaste en frío, y mezcla suavemente. Una vez que haya perdido temperatura, cubre con un film a piel (pegadito a la superficie de la crema) para evitar que se forme ninguna película -desagradable- sobre la crema.
  10. Refrigera al menos 12 horas, antes de mantecar o llevar al congelador. Este es el momento de meter el vaso de la heladera en el congelador, si no lo has hecho antes. Yo tengo todo el verano dentro del congelador, pero si no 24 horas antes de mantecar es perfecto.

Mantecar el helado:

  1. Si no vas a utilizar heladera, después de dejar la crema reposando 12-24 horas en la nevera, bate un poquito con movimientos envolventes, y lleva al congelador. Cada 30 minutos al principio, y, después algunas veces más, saca del congelador, remueve cuidadosamente, y devuelve al frío.
  2. Para mantecarlo con heladera: Después de dejar que la crema repose 12-24 horas en la nevera, lleva a tu heladera y manteca segú las instrucciones del fabricante. Yo utilizo el bol para helados de la Kitchen aid, y en unos 20 minutos el helado ya está listo.
  3. Cubre un recipiente con papel sulfurizado, y reserva un pedazo más para cubrir la superficie.
  4. Vierte en el molde cubierto de papel y tapa con el papel reservado. Congela 4-8 horas más; y, antes de servirlo déjalo 15 minutillos a temperatura ambiente.

¡Espero que te guste tanto como ha gustado en mi casa!

¡Besitos inmensos!

Notas:

-En las elaboraciones que llevan chocolate, la calidad del chocolate y del cacao que utilices determinará el resultado final, escoge el mejor chocolate que puedas encontrar y el cacao más especial que tengas ¡El resultado merece la pena!

 

¿Eres chocolate adicto! Quizás quieras curiosear este post🍫🍫🍫

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