¿Sabes cómo llaman en inglés al boniato? Sweet potato ¡Sweet potato! Me parece un nombre que ya me da hambre, es casi romántico; me encanta. Sobretodo si lo repites con un boniato delante ¿Sweet potato?

Es una patata fea con pelos (denominación made in mi chico para referirse al boniato. Me parto cada vez que me dice en el súper: ¿Cojo patatas feas con pelos?), pero por mucho nombre glamuroso que le pongan, he ahí, ante ti, la patata deforme, rústica, peludita y contrahecha.

Sin embargo, juzgar el libro por la portada lleva a engaño y juzgar al boniato ¡También! A pesar de que su naturaleza de tubérculo no lo hace bello ¡Está riquísimo! Es sabroso, mucho más que la patata y su dulzura natural lo hace perfecto para hacer dulces con él.

Es dulce y lleno de sabores, combina genial con especias, cítricos o jengibre fresco (si es que entre productos subterráneos se entienden). Por eso, como en el cuento de La bella y la bestia, no te dejes llevar por su apariencia, porque el boniato es absolutamente delicioso, y convertido en bizcocho desmaya vivos y resucita muertos.

Los dulces de boniato son un descubrimiento para mí. Los descubrí leyéndo a Sweetapolita.

Lo de Sweet potato me sedujo ¿No te pasa? Es un nombre con glamour, para una patata rústica y dulzona, que aquí, en España, se comía principalmente asada en invierno. Sin embargo puede utilizarse, además de en cremas o purés buenísimos en otoño y en invierno; para dulces. Puede ser delicioso, tanto en bizcochos, para tartas, muffins o cupcakes, como para hacer pies, las clásicas tartas américanas, rollo tarta de calabaza, que, con un par de ajustes ¡Queda espectacular si haces el relleno de boniato!

Si bien es cierto que el boniato es dulce, que es sabroso, y que es…feote, lo que nos interesa a ti y a mí es cómo se porta en cuanto elaboración de dulces se refiere. Para hacer repostería con él, tienes que contar con que el boniato es denso y fibroso, por eso conseguir un bizcocho esponjoso o un pie cremoso, requiere quererle como es.

Porque, bien asado (más adelante te cuento cómo puedes sacarle todo el partido a su sabor y dulzura), cuidando que no absorba agua, bien triturado, y pesando muy bien la cantidad que añades a la masa (esto sí es importante), el resultado pueden ser dulces increíblemente jugosos, de sabor deliciosamente rico, lleno de matices ¡A mí es que me vuelve loca! ¿A ti?

Si la respuesta es que a ti no, ya tienes una razón más para probar a hacer estos muffins y darle una oportunidad a las patatas feas con pelos.

Ahora que ya hemos aceptado al boniato como animal de compañía, sólo es necesario que tengas en cuenta ese aspecto de él: Su densidad.

Abriendo momento empollona: El caso es que el boniato es tan denso que lograr bizcochos esponjosos con él, más aún que con la calabaza, requiere una masa bien aireada, que tenga una estructura interna resistente, pero que no sea demasiado densa (como sucede con los bizcochos de mantequilla que haces utilizando el método cremoso), porque buscas precisamente compensar la densidad del boniato. Por esta razón yo he escogido utilizar el método Genovés o de masa y espuma para hacerlo. Tiene su razón de ser, porque siempre que uses este método la base será huevo muy bien montado, al que añades el azúcar y una grasa líquida, por eso la estructura que lograrás será resistente, pero ligera. Como grasa puedes usar aceite o mantequilla fundida y templada, que añadirás una vez que el huevo esté muy bien montado. Una vez esté mullido, esponjoso y lleno de aire, junto al azúcar, tendrás una masa cremosa y espesa, que será la base de todo el bizcocho; gracias a la albumina de las claras, que te ayudará a que se  formen burbujas de aire en la masa, y a la lecitina de la yema, que hace que la mezcla esté perfectamente cohesionada, que ligue, la base será una estructura perfecta, que ayude a mitigar la consistencia pesada del boniato;  para que, a pesar de añadir un ingrediente denso y húmedo, el resultado sea esponjoso.

Montar muy bien el huevo con el azúcar será la clave de un resultado esponjoso y un cuajado uniforme y perfecto. Es mi método favorito, aunque cada uno tiene sus ventajas. Pero para este bizcocho ¡Esta será nuestra estrategia!

Además del aire que introduzcas, la receta lleva una buena cantidad de impulsores, que levantarán la masa; no añadas más, pensando que así crecerán más y lograrás el “efecto muffin”; ese efecto lo lograrás metiendo los muffins en un horno bien caliente, que les de un golpe fuerte de calor y haga que crezcan mucho y hacia arriba al principio. Aunque luego seguirán creciendo.

Si añades demasiados leudantes, no lograrás, como a veces pensamos, el efecto abombado que buscas cuando haces muffins, si no que crecerán de manera descontrolada, porque los bizcochos crecen durante todo el horneado, y si llevan demasiada levadura o bicarbonato, la masa se calienta en el horno, y crecen y crecen (mientras tú pegas el hociquito a la puerta horrorizad@)…y ¡Desastre y a fregar el horno!

Las recetas clásicas de muffins se preparaban con mantequilla derretida, así que ¿ Vas a usar mantequilla como grasa líquida? Es lo que yo he hecho, por tradición y porque…mmmm sabor a mantequilla…¿Ya se te hace la boca agua? ¡A mí sí! Todo el rato. Pero puedes utilizar también aceite como materia grasa: aceite de girasol, o una mezcla de aceite de girasol y un par de cucharadas de aceite de oliva…Existen además otros tipos de aceite que puedes usar: canola, maíz, yo los conozco poco, por eso no los utilizo, pero suelen usarse en repostería y dan (dicen) muy buenos resultados.

Es muy importante atender a la cantidad de agua que absorbe al cocinarlo, este es un temilla a tener en cuenta (aquí puedes leer más sobre cómo hacerlo), una vez que te has asegurado de meter mucho aire en la masa, de la grasa a utilizar; ya sólo queda potenciar su sabor. Para eso puedes asarlo con especias, marinarlo, lo que se te ocurra; en la receta te explico cómo lo he hecho yo, pero las posibilidades son infinitas ¡Puedes ser todo lo creativ@ que te apetezca!

Las especias y las hierbas aromáticas pueden potenciar el sabor tan especial del boniato, y el curry, la pimienta y el jengibre molido que lleva esta receta le va ¡Ay, cómo le va! Quedan tan llenos de sabor que resisitirte a comerte 12 puede ser un reto, un Dieta-challege más díficil que la Spartan race.

Si decides hacer el bizcocho así, especias y boniato triturado, ya queda buenísimo, pero…¿Te llevo al lado oscuro? A un lado dulce y suavemente mantecoso ¡Ponle chocolate blanco en chips!

Trocea el chocolate blanco o puedes usar chips, y congélalo, para que al entrar frío en el horno no se derrita tan rapidamente y así te encuentre deliciosos tropezones ¡Te vas a morir de gusto!

Puedes ponerle frutos secos o lo que te apetezca, porque el interior suave y jugoso, abrazará los chips y al encontralos ¡Madre mía! Yo además les he puesto salsa de chocolate blanco, y unas perlitas de chocolate blanco de cobertura recién salidos del horno. Es una abuso lo de la salsa…¡Pero es que tengo muy poca vergüenza!

Resultado: Muffins increíbles, despedida por todo lo alto para el boniato, que deja paso a otras frutas más de temporada, y atentado contra la operación bikini, porque total, si no empezaste en 2016 la operación bikini 2017, pues ya no te va a dar tiempo, ir pa na es tontería, oveja que bala pierde bocado  y de perdidos al río…resumiendo: ¡Muffins!

😉

Muffins de boniato y curry con chocolate blanco

Ingredientes:

250 gr. de puré de boniato* (Sigue leyendo y te explico cómo lo puedes preparar para que esté súper bueno, sabroso y listo para bizcochear)

250 gr. de harina común

10 gr. de levadura químiz

10 gr. de bicarbonato

1 cucharadita de sal

1 + 1/2 cucharaditas de curry picante*

1/2 cucharadita de jengibre molido

1/4 de cucharadita de pimienta blanca

200 gr. de azúcar moreno

50 gr. de azúcar blanco

250 gr. de mantequilla fundida

4 huevos a temperatura ambiente

150 gr. de yogur griego a temperatura ambiente

El zumo de un limón mediano (aproximadamente dos cucharadas de zumo)

La ralladura de un limón

1 cucharadita de vainilla en pasta

180 gr. de chocolate blanco ( en chips, o picado en cuadraditos no demasiado grandes)

Puré de boniato:

¿Qué fue primero el boniato o el bizcocho? Pues en realidad, en este caso, yo tenía el puré, lo pesé y, basándome en una receta de bizcocho cuatro cuartos, compuse la receta. Esta es la base infalible, una receta de la que yo parto muchas veces cuando quiero diseñar una receta que sea mía, porque es la forma más sencilla de obtener equivalencias exactas entre ingredientes, y no equivocarte. Otro día te cuento más sobre esto  😉

Para el puré de boniato utilicé 3 boniatos medianos. No los peses crudos. Cocínalos y pesa el puré resultante. Intenta ser muy exacto en cuanto al peso del puré que añadas a la masa, si te pasas (voz de la experiencia) el bizcocho puede quedar pesado y muy denso.

¿Cómo lo preparas?

Probablemente tienes experiencia haciendo purés, sin embargo, cuando se trata de purés para repostería, hay un par de cosillas que, si las tienes en cuenta, ayudarán a que el resultado sea mucho mejor.

Por eso aquí te dejo un post sobre el uso de hortalizas en repostería, porque, aunque está súper de moda hacer bizcochos utilizando toda clase de hortalizas, y seguramente no es tu primer bizcocho de estos, es cierto, que, al menos en mi experiencia, se da por hecho que una sabe muchas cosas que no sabe sobre lo que la hortaliza va a hacerle a tu maravilloso bizcocho, que tanta trabajaera te va a llevar ¿Cómo las pelas? ¿Cómo las prepraras previamente? ¿A qué debes prestar atención con esta clase de bizcochos?

En el caso concreto del boniato hay un aspecto con el que hay que “torear” cuando se trata de bizcochos: Es muy denso. Es espeso, ligeramente grumoso, fibroso…y por eso, cuida mucho la humedad. Si lo cocinas al vapor o cocido, absorberá bastante agua. Por eso, mejor ásalo, es más cómodo, da menos trabajo, ensucias sólo una bandeja y sale listo para triturar.

Tritúralo tibio, no esperes a que se enfríe por completo. Tibio está más blandito, y “se deja”. Si endurece, como le pasa a las patatas asadas cuando se enfrían, te vas a acordar de la patata fea con pelos un rato, hasta que puedas doblegarla.

Para esta receta:

  1. Pela los boniatos como lo harías si se tratase de patatas, también puedes cocinarlos con piel, pero para esta preparación vas a especiarlos antes de hornear, y cogerán más sabor si van sin piel, ya que si no parte del zumo y las especias las vas a retirar al pelarlos.
  2. Exprime un limón, y prepara dos cucharadas de curry picante, algunas semillas de caradamomo y algunos pedazos de jengibre fresco.
  3. Trocea en tercios los boniatos y báñalos en el zumo de limón. Después frota las especias, como lo haces cuando adobas carne o cualquier otro alimento. Deja que se marine en esta mezcla 30 minutos.
  4. Precalienta el horno a 200º-220º, y coloca el boniato sobre una hoja de papel de aluminio o papel sulfurizado, y baña con el zumo que has usado para marinarlo.
  5. Hornea el boniato hasta que esté blandito al pincharlo. Es un tubérculo muy fibroso, por eso cocínalo hasta que esté tierno, no importa si el exterior se dora ligeramente. Si ves que se pasa, cúbrelo con una hoja de papel de aluminio.
  6. Retira del horno, y cuando esté tibio, tritura y guarda en un recipiente hermético hasta que lo vayas a utilizar. Si es un tarro de cristal mejor que mejor. Y si vas a utilizar al día siguiente es preferible que lo reserves refrigerado, y lo saques un ratito antes de usar.
  7. El puré de hortalizas no congela demasiado bien, puede aguantar en la nevera unos días, pero se estropea con facilidad, por eso, si puedes, hazlo el mismo día o la víspera, y hornea por la tarde, o en los dos días siguientes.

Preparación de los muffins:

  1. Precalienta el horno a 180º, tiene que estar especialmente caliente cuando hagas muffins, puedes incluso precalentarlo a 185º y bajarlo unos minutos antes de meter los muffins. Es por esta temperatura inicial alta que los muffins suben de golpe, y tienen ese copete, esa voluptuosidad, esa cadencia, ese…ese cuerpazo muffinero que hace que se te haga la boca agua…
  2. Trocea el chocolate blanco en cuadraditos o virutas grandotas ( a no ser que vayas utilizar chips que vienen listos para hornear, la ventaja de estos es que conservan mejor la forma en el horno) y congélalos. Yo los dejé en el congelador un par de horas.
  3. Pesa y tamiza los ingredientes secos: harina, especias, impulsores…
  4. Mezcla el yogur griego y el zumo de limón, reserva.
  5. Derrite la mantequilla, con cuidado si lo haces en el microondas, porque en cuanto se calienta demasiado, salta y lo pone fino. Reserva
  6. Empieza a batir los huevos con la pala (o con el accesorio mezclador de tu batidora, no con las varillas) hasta que se rompan ligeramente, entonces añade los dos tipos de azúcar, sube la velocidad y bate hasta que estén muy esponjosos y blanqueén. Unos 10 minutos, no menos, no te preocupes, en esta fase del proceso no puedes pasarte de batido, así que ¡Mete una buena cantidad de aire en la masa y el resultado estará mucho más esponjoso!  🙂 Añade la relladura de limón.
  7. Añade la mantequilla derretida en forma de hilo que cae sobre la pared del vaso de la batidora. Que no esté caliente cuando la añadas, debe haberse templado ligeramente.
  8. Retira el vaso de la batidora, y batiendo a mano, suavemente, pero mezclando muy bien, añade los ingredientes secos, intercalados con el yogur griego en 3 adiciones para los secos, y 2 para el yogur.
  9. Saca el chocolate del congelador.
  10. Añade el puré, mezcla muy bien.
  11. Añade los chips de chocolate, previamente enharinados. Sacúdelos ligeramente antes, para no añadir un excedente de harina con los chips, no importa si cae un poquito, pero no hagas ¡Ala, que sea lo que Dios quiera! Porque se muestra poco colaborador en estos casos…
  12. Rellena las cápsulas: Yo utilizo una cuchara de helado grande, no la que usas para rellenar los cupcakes, si no el tamaño mayor, se encuentra con muchísima facilidad, es más grande y es el tamaño perfecto para rellenar muffins. Si no tienes este tamaño, puedes rellenar con la que tengas y añadir un poquito más de masa, quedándote como a 1 cm. del borde. Sin dejarlo a ras, deja un poquito, pero sin rellenar sólo 2/3 de la cápsula.
  13. Mete en el horno cuando esté bien caliente, este golpe de calor es importante. Si después ves que se doran muy rápido puedes bajar la temperatura a 175º o cubrir con papel de aluminio. Yo horneé todo el tiempo a 180º, pero mi experiencia con los muffins me dice que son unos cachondos, y que si se juntan con un horno que también lo sea, los resultados posibles son infinitos.
  14. Hornea 20-25 minutos, hasta que al pincharlos el palito de brocheta salga limpito, con alguna miguita.
  15. ¡A COMER!

Estos muffins han quedado súper jugosos. Melosos y untuosos por dentro, pero con una miga aireada, y una cortecita ligeramente crujiente. Muy sabrosos, especiados y riquísimos, están realmente buenos. Yo les puse chocolate blanco de cobertura cuando salieron del horno. Viene en moneditas pequeñas, u de esta forma puedes ver desde el principio de qué son los muffins.

Después me comí uno.

Después les puse salsa de chocolate blanco (Esta receta, cuidado, es peligrosa).

Después me comí otro.

Después llamé a mi novio y le dije: Hola, me llamo María y tengo un problema con los muffins. Necesito ayuda.

El me miró, y me dijo: ¡Muffins! Me esquivó y se comió tres.

Definitivamente somos almas gemelas.

Jajajajaja

😉

Te deseo un feliz feliz desayuno de domingo!

Notas:

Curry picante: El curry es una mezcla de especias, por eso existen muchos currys diferentes; utiliza el que te guste a ti, yo utilizo una mezcla que compro aquí, en Casa Ruiz, una cadena de tiendas de granel selecto ¿ Has visto que han proliferado como setas tiendas en las que puedes encontrar todo tipo de especias?  Tienen toda clase de harinas, azúcar, legumbres, cereales… A mí me gusta mucho, me lo paso como una enana llevándome cacao, azúcar de todos los tipos, harinas o especias…Hay varias en Madrid, pero la mezcla de curry que a ti te guste, la que tengas, la que tú utilices ¡Está perfecta!

Especias: Siempre puedes experimentar con las especias y ajustarlas a tus gustos o a las que tengas más a mano.

-Azúcar: ¿Por qué utilizar distintos tipos de azúcar en una receta? Es una opción, siempre puedes utilizar una sola clase de azúcar, o más de dos, en realidad lo importante es hacer el dulce a tu gusto, al de quien se lo vaya a comer contigo o ajustándote a lo que tienes en casa cuando te da el muffin-ataque; sin embargo como cada tipo de azúcar tiene unas características, cada uno aporta un sabor, una cantidad de humedad y una consistencia final al dulce, acuérdate: azúcares más refinados aportan algo menos de humedad y un acabado final más crujiente; azúcares morenos, moscovados o integral de caña son más humedos, con un sabor a caramelo que te rechupeteas las garras y aportan acabados menos crujientes ¿La superficie crujiente, la última capita del bizcocho? Esa quedará más crujiente siempre con azúcares refinados, pero el interior será también algo menos húmedo. Como yo no quiero renunciar a nada, por eso he combinado ambos tipos ¡Lo quiero todo! ¿Y tú? ¿Cómo te gustan?

 

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